Caso “CHEF EN TU CASA”: Innovación en el servicio

Los eventos académicos en turismo

Casi a diario se me alcanza vía email invitaciones a eventos académicos de turismo, de toda clase de universidades, institutos, centros de investigación, asociaciones culturales y consultoras. Suelo esbozar una sonrisa ante la desbordante inventiva que ostentan algunos de sus rimbombantes títulos y, luego, me tomo el tiempo para revisar sus contenidos, la reseña a menudo empalagosa de sus expositores y sus bizarros precios. Debo confesar que, aunque me cansan los mismos nombres y temas, acudo con cierta frecuencia por esa cortesía de tenerme en cuenta. Pero, al final, no obstante mi esperanza por escuchar algo novedoso, es el sempiterno clima de tedio y fastidio para mí: la lectura antes que la exposición, los conceptos trillados, la ausencia de profesionales de turismo en el atril, el mismo discurso con dosis de realismo-mágico sobre la geografía peruana, la falta de expertise especializado, las viejas fórmulas que caricaturizan a nuestra carrera, así dramáticamente al margen de la sociedad del conocimiento.

Como en cualquier esfera social, en el sector turismo hay también truhanes que buscan sacar ventaja de los estudiantes, ávidos por conocimientos y certificados. Se trata de fariseos con saco y corbata muy bien publicitados por sus instituciones en las redes sociales, donde los altos niveles de democratización permiten a los advenedizos revestirse de una aparente autoridad intelectual que no poseen y opinar sin versación. Además, en aras de hacer más atractiva su propuesta, se valen de un sistema de incentivos a manera de premios para los jóvenes asistentes que incluyen hasta viajes al interior del país. (Al menos se dan cuenta que cuando el producto no vale per se, hay que recurrir a ese tipo de promociones.)

Desde luego, no todas las instituciones educativas y de capacitación del sector turismo se mueven en esa hojarasca malsana. Hay casos emblemáticos que se diferencian notablemente por su real preocupación en crear espacios de debate alturado en torno a la problemática del turismo en Perú. Un ejemplo de ello es el Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, cuyos eventos académicos cumplen a cabalidad con su propósito central: ofrecer información realmente útil para su público, que éste sienta ―al final de la conferencia, seminario, curso, taller―  la certeza de haber pasado unas horas enriquecedoras, en virtud de las cuales le resulte inevitable cuestionar viejos paradigmas, atizando su espíritu crítico frente a cuanto creía ya explorado en su ámbito de dominio. Esto es, sin duda alguna, uno de los factores que prestigia a la afamada Casona de San Marcos, específicamente a su Dirección de Turismo a cargo de Marco Rosales quien, con el apoyo de su joven equipo, se mantiene fiel a su misión de ofrecer calidad y variedad temática al público asistente, invitando con buen ritmo mensual a connotados empresarios, selectos investigadores y funcionarios de cargos eminentes.

Otra muestra innegable de excelentes eventos en nuestro sector es el seminario que, por celebración de su aniversario, realiza cada junio el Grupo Educativo Discovery. Consciente del apremiante deseo de sus alumnos por aprender de la mano de reconocidos expertos, en su evento anual se dan cita distinguidos ejecutivos, profesionales y técnicos de la aviación comercial, la hotelería y la gastronomía. Personalidades como Giacomo Bocchio, Caterina Capurro, Franco Kisic, Aaron Díaz, Giovanni Beltrán y Gilles Tissier fueron los ponentes en su último seminario. Aparte de apreciar visiones actualizadas y penetrantes sobre cada segmento profesional, su comunidad estudiantil fue partícipe de exhibiciones modernas de arte culinario y coctelería vanguardista. Así, la institución liderada por la Dra. Rosanna Scavino también se inscribe en la minúscula pero valiosa nómina de agentes educativos que, a través de destacados eventos académicos, aporta al desarrollo de talento humano del sector turismo en Perú.

 

SUPER TOURS: Caso de éxito en agencia de viajes

 

PRENSA TURÍSTICA: más allá del folleto pintoresco

Leí mi primer “El Profesional” siendo todavía un adolescente universitario, en la biblioteca de la Facultad de Comunicaciones y Turismo de la Garcilaso, a donde mensualmente llegaban los ejemplares de esta revista cuando todavía se distribuía en su formato tabloide. Me atrajo de inmediato por su diseño estético y su variedad de contenido, capaz de brindarme información de manera ágil y seria, una fórmula idónea para fidelizar a un joven imberbe que, quizá con ciertas dudas, empezaba sus estudios en Turismo y Hotelería. Desde entonces, sus secciones, artículos y notas periodísticas han sido valiosas fuentes de inquietud intelectual, curiosidad académica y actualización profesional. Hoy, por ejemplo, me resulta de gran utilidad para mis labores como docente, investigador, consultor y capacitador.

Que ahora yo forme parte de su notable staff de colaboradores, es motivo de especial satisfacción porque siempre quise cultivar el periodismo de opinión en un espacio mediático de relieve turístico, en el cual no sólo se privilegie la colorida reseña (que es importante, claro está), sino también la reflexión especializada, la visión de horizontes amplios y la crítica sin cortapisas. Todo esto, sin duda alguna, calza con la línea y el estilo de EP Turismo, Gastronomía & Viajes, y así lo siente el estudiante ávido de información, el empresario innovador y competitivo, y el profesional amigo de nuestro sector.

Las decenas de mis artículos aparecidos en EP han sido concebidos y redactados con base a una ética de escribir acerca de lo que, por una u otra razón, me conmueve y me afecta del sector turismo. Me he alejado, en consecuencia,  de la simple viñeta  y del abuso del color local, la reseña empalagosa o la exaltación de la ‘industria sin chimeneas’. Mi visión del turismo es la del humanista, la del hombre que siente fe en las posibilidades del turismo como puente de una auténtica integración humana. Esto, claro es, implica ser objetivo e imparcial en mis valoraciones y juicios: nada de maquillajes o  de máscaras a la hora de opinar, nada de adjetivos light o de palabras a medias. No hay crítica constructiva o destructiva; la crítica es crítica, y punto.

Resalto esto último porque el análisis crítico no es un ejercicio habitual en el sector turístico del Perú. Y si lo hay, éste es siempre sesgado, limitado o timorato (al respecto basta revisar los dos portales web dedicados a la prensa turística en nuestro país, ambos muy visitados, más por sus conflictos y lamentable dialéctica de acción y reacción, de toma y daca, que por su capacidad de informar con precisión y profundidad). Creo, pues, que es necesario debatir sobre turismo, darle mayor apertura, repasar su teoría, actualizar con frecuencia sus conceptos, cotejar experiencias y analizarlas, plantear propuestas de solución a los problemas que genera su gestión y su práctica, y arribar a conclusiones a partir de una metodología seria —no exactamente científica, pero sí de orden académico—, que sea capaz de hacer una radiografía profunda de esa dinámica compleja que singulariza al fenómeno turismo.

Pienso, por supuesto, que un método válido es el análisis crítico considerando al turismo en sus distintas facetas: en tanto objeto de estudio, como asunto de la planificación y del marketing, como ocio fecundo, como dinámica sociocultural, como sector económico terciario, como garantía del desarrollo sostenible, como tema de agenda gubernamental; en fin, como herramienta efectiva para el crecimiento y desarrollo de los pueblos.

“La claridad es la cortesía del filósofo”, escribió José Ortega y Gasset. Ninguna frase más exacta para definir el deber de aquél que se dedica al análisis crítico del turismo, fenómeno sumamente complejo por las diferentes aristas que contempla, pero, al mismo tiempo, un desafío fascinante de interpretación para quienes acariciamos la esperanza de que el turismo sea, por fin, reconocido en su plena dimensión humana.

Conferencia: OPORTUNIDADES EN TURISMO. LAS FIESTAS TRADICIONALES

VIRGILIO MARTÍNEZ: La interdisciplinariedad y la investigación llevadas a la cocina

 

CASO GASTRONOMÍA VEGANA: OPORTUNIDAD EN UN NICHO DE MERCADO

 

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