APEDETUR y el Derecho Turístico en el Perú

Más de una vez, asumiendo el compromiso cívico del docente, he disertado sobre la importancia de los programas curriculares que ofrecen las universidades en materia turística, compartiendo con los lectores del blog mi profunda preocupación en torno a la prioridad que merecen algunos cursos de especialidad frente a otros de jerarquía secundaria. Sin embargo, guiado por mi ímpetu crítico, no reparé en algunas injusticias u omisiones que hoy me dispongo a afrontar severamente, siendo fiel a mi latido moral. «Las convicciones cambian, el corazón es siempre el mismo», escribió Fedor Dostoievski.

Quiero, en principio, situar en su justo lugar a los cursos de relieve jurídico como Constitución de Empresas Turísticas y Legislación Turística. Ambos ―que varían de nombre al son de las Direcciones Académicas― son asignaturas que proporcionan información valiosa y útil a los alumnos, muchas veces desconocida por nuevos emprendedores que se sienten literalmente huérfanos cuando empiezan un proceso legal en nuestro sector; y esto, a todas luces, alcanza un mayor dramatismo a la hora de defender sus derechos como consumidores y trabajadores. No olvidemos que, según Canatur, 72% de los negocios turísticos son informales en el Perú. No olvidemos que, salvo excepciones como las incluidas en el ranking de Great Place to Work 2014, hay una enorme brecha por superar en el sector privado respecto a políticas laborales que ofrezcan estabilidad y calidad de vida al trabajador.

Es más, a nivel de sector, la ignorancia nos incapacita para reconocer el desbarajuste legal que padece el turismo en el Perú. Pocos saben que los reglamentos que regulan a los prestadores de servicios turísticos dentro de la Ley General de Turismo del 2009, datan del año 2004 bajo el amparo de la Ley para el Desarrollo de la Actividad Turística de 1998; es decir, no hubo actualización por parte del Mincetur, estamos con los reglamentos de la ley que fue derogada, totalmente desfasados (y ahora, al cierre de esta edición, se ha publicado un tardío proyecto de nuevo reglamento para establecimientos de hospedaje, que recién incluye el ya existente concepto de hotel boutique). ¿Desidia del Mincetur?

Pocos saben que la Ley del Guía de Turismo, del 2005, debería incluirse en condición de reglamento dentro de la Ley General de Turismo como bien ocurre con los otros prestadores, porque, claro es, impone una jerarquía del servicio de guiado turístico por encima de los demás; no es lo mismo, pues, la categoría de ley que la categoría de reglamento. Aquí cabe una amonestación para el Congreso de la República que, si bien tiene facultades para dictar leyes, erró groseramente en ésta para la cual no tiene competencias profesionales. Por su parte, siempre abocado al lucro y muchas veces sin cuadros profesionales en turismo, el sector privado no confiere la debida importancia a tan delicado asunto.

Dado este contexto, en el cual la cultura legal brilla por su ausencia, es oportuno reconocer la discreta pero pujante labor de la Asociación Peruana de Derecho Turístico – APEDETUR, promovida y fundada por el Dr. Manuel Burga Solar, quien, además de impartir docencia en prestigiosas universidades del país y producir literatura especializada en Derecho Turístico, ha sido reconocido por el Ilustre Colegio de Abogados de Lima por su valiosa contribución a la Innovación del Derecho como impulsor del Derecho Turístico en el Perú.

Entidad pionera en su rubro, APEDETUR inició actividades en el año 2004 en base a tres ejes temáticos en los cuales continúa trabajando: información, salud y seguridad. Su misión responde a un propósito social de impulsar una cultura investigadora, empresarial y de consumo, del derecho y del turismo, de capacitación y valores humanísticos. Para tal efecto, la institución representada por el Dr. Burga firmó convenios con el Ilustre Colegio de Abogados de Lima y la Universidad Le Cordon Bleu; asimismo, bajo modalidad de cooperación, colabora con el Centro de Formación en Turismo – Cenfotur, la Municipalidad Distrital de Surco y la de Magdalena del Mar, la Escuela de Capacitación de la Dirección de Turismo y Protección del Ambiente de la Policía Nacional del Perú – Dirtupramb, entre otras instituciones. Recientemente, como parte de sus estrategias para llegar a públicos más amplios, APEDETUR funda este año la Defensoría del Turismo, Consultoría & Eventos – DEFENTUR. Así, amén de sus relaciones de cooperación con autoridades, empresarios, turistas y estudiantes, busca apoyar a colectivos de artesanos, emprendedores de bionegocios, comunidades rurales y gestores independientes.

A la luz de lo expuesto, poniendo de relieve la injerencia del Derecho en el plano turístico, se entiende que la formación académica y la capacitación profesional en materia jurídica no puede ser una actividad secundaria. Todo lo contrario: ella repercute en nuestra cruzada por consolidar al turismo como una actividad económica sostenible, basada en la competitividad del talento humano. Y, sin duda, en esta valiente travesía tenemos en Apedetur a un aliado en letras mayúsculas.

Caso “CHEF EN TU CASA”: Innovación en el servicio

Los eventos académicos en turismo

Casi a diario se me alcanza vía email invitaciones a eventos académicos de turismo, de toda clase de universidades, institutos, centros de investigación, asociaciones culturales y consultoras. Suelo esbozar una sonrisa ante la desbordante inventiva que ostentan algunos de sus rimbombantes títulos y, luego, me tomo el tiempo para revisar sus contenidos, la reseña a menudo empalagosa de sus expositores y sus bizarros precios. Debo confesar que, aunque me cansan los mismos nombres y temas, acudo con cierta frecuencia por esa cortesía de tenerme en cuenta. Pero, al final, no obstante mi esperanza por escuchar algo novedoso, es el sempiterno clima de tedio y fastidio para mí: la lectura antes que la exposición, los conceptos trillados, la ausencia de profesionales de turismo en el atril, el mismo discurso con dosis de realismo-mágico sobre la geografía peruana, la falta de expertise especializado, las viejas fórmulas que caricaturizan a nuestra carrera, así dramáticamente al margen de la sociedad del conocimiento.

Como en cualquier esfera social, en el sector turismo hay también truhanes que buscan sacar ventaja de los estudiantes, ávidos por conocimientos y certificados. Se trata de fariseos con saco y corbata muy bien publicitados por sus instituciones en las redes sociales, donde los altos niveles de democratización permiten a los advenedizos revestirse de una aparente autoridad intelectual que no poseen y opinar sin versación. Además, en aras de hacer más atractiva su propuesta, se valen de un sistema de incentivos a manera de premios para los jóvenes asistentes que incluyen hasta viajes al interior del país. (Al menos se dan cuenta que cuando el producto no vale per se, hay que recurrir a ese tipo de promociones.)

Desde luego, no todas las instituciones educativas y de capacitación del sector turismo se mueven en esa hojarasca malsana. Hay casos emblemáticos que se diferencian notablemente por su real preocupación en crear espacios de debate alturado en torno a la problemática del turismo en Perú. Un ejemplo de ello es el Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, cuyos eventos académicos cumplen a cabalidad con su propósito central: ofrecer información realmente útil para su público, que éste sienta ―al final de la conferencia, seminario, curso, taller―  la certeza de haber pasado unas horas enriquecedoras, en virtud de las cuales le resulte inevitable cuestionar viejos paradigmas, atizando su espíritu crítico frente a cuanto creía ya explorado en su ámbito de dominio. Esto es, sin duda alguna, uno de los factores que prestigia a la afamada Casona de San Marcos, específicamente a su Dirección de Turismo a cargo de Marco Rosales quien, con el apoyo de su joven equipo, se mantiene fiel a su misión de ofrecer calidad y variedad temática al público asistente, invitando con buen ritmo mensual a connotados empresarios, selectos investigadores y funcionarios de cargos eminentes.

Otra muestra innegable de excelentes eventos en nuestro sector es el seminario que, por celebración de su aniversario, realiza cada junio el Grupo Educativo Discovery. Consciente del apremiante deseo de sus alumnos por aprender de la mano de reconocidos expertos, en su evento anual se dan cita distinguidos ejecutivos, profesionales y técnicos de la aviación comercial, la hotelería y la gastronomía. Personalidades como Giacomo Bocchio, Caterina Capurro, Franco Kisic, Aaron Díaz, Giovanni Beltrán y Gilles Tissier fueron los ponentes en su último seminario. Aparte de apreciar visiones actualizadas y penetrantes sobre cada segmento profesional, su comunidad estudiantil fue partícipe de exhibiciones modernas de arte culinario y coctelería vanguardista. Así, la institución liderada por la Dra. Rosanna Scavino también se inscribe en la minúscula pero valiosa nómina de agentes educativos que, a través de destacados eventos académicos, aporta al desarrollo de talento humano del sector turismo en Perú.

 

SUPER TOURS: Caso de éxito en agencia de viajes

 

PRENSA TURÍSTICA: más allá del folleto pintoresco

Leí mi primer “El Profesional” siendo todavía un adolescente universitario, en la biblioteca de la Facultad de Comunicaciones y Turismo de la Garcilaso, a donde mensualmente llegaban los ejemplares de esta revista cuando todavía se distribuía en su formato tabloide. Me atrajo de inmediato por su diseño estético y su variedad de contenido, capaz de brindarme información de manera ágil y seria, una fórmula idónea para fidelizar a un joven imberbe que, quizá con ciertas dudas, empezaba sus estudios en Turismo y Hotelería. Desde entonces, sus secciones, artículos y notas periodísticas han sido valiosas fuentes de inquietud intelectual, curiosidad académica y actualización profesional. Hoy, por ejemplo, me resulta de gran utilidad para mis labores como docente, investigador, consultor y capacitador.

Que ahora yo forme parte de su notable staff de colaboradores, es motivo de especial satisfacción porque siempre quise cultivar el periodismo de opinión en un espacio mediático de relieve turístico, en el cual no sólo se privilegie la colorida reseña (que es importante, claro está), sino también la reflexión especializada, la visión de horizontes amplios y la crítica sin cortapisas. Todo esto, sin duda alguna, calza con la línea y el estilo de EP Turismo, Gastronomía & Viajes, y así lo siente el estudiante ávido de información, el empresario innovador y competitivo, y el profesional amigo de nuestro sector.

Las decenas de mis artículos aparecidos en EP han sido concebidos y redactados con base a una ética de escribir acerca de lo que, por una u otra razón, me conmueve y me afecta del sector turismo. Me he alejado, en consecuencia,  de la simple viñeta  y del abuso del color local, la reseña empalagosa o la exaltación de la ‘industria sin chimeneas’. Mi visión del turismo es la del humanista, la del hombre que siente fe en las posibilidades del turismo como puente de una auténtica integración humana. Esto, claro es, implica ser objetivo e imparcial en mis valoraciones y juicios: nada de maquillajes o  de máscaras a la hora de opinar, nada de adjetivos light o de palabras a medias. No hay crítica constructiva o destructiva; la crítica es crítica, y punto.

Resalto esto último porque el análisis crítico no es un ejercicio habitual en el sector turístico del Perú. Y si lo hay, éste es siempre sesgado, limitado o timorato (al respecto basta revisar los dos portales web dedicados a la prensa turística en nuestro país, ambos muy visitados, más por sus conflictos y lamentable dialéctica de acción y reacción, de toma y daca, que por su capacidad de informar con precisión y profundidad). Creo, pues, que es necesario debatir sobre turismo, darle mayor apertura, repasar su teoría, actualizar con frecuencia sus conceptos, cotejar experiencias y analizarlas, plantear propuestas de solución a los problemas que genera su gestión y su práctica, y arribar a conclusiones a partir de una metodología seria —no exactamente científica, pero sí de orden académico—, que sea capaz de hacer una radiografía profunda de esa dinámica compleja que singulariza al fenómeno turismo.

Pienso, por supuesto, que un método válido es el análisis crítico considerando al turismo en sus distintas facetas: en tanto objeto de estudio, como asunto de la planificación y del marketing, como ocio fecundo, como dinámica sociocultural, como sector económico terciario, como garantía del desarrollo sostenible, como tema de agenda gubernamental; en fin, como herramienta efectiva para el crecimiento y desarrollo de los pueblos.

“La claridad es la cortesía del filósofo”, escribió José Ortega y Gasset. Ninguna frase más exacta para definir el deber de aquél que se dedica al análisis crítico del turismo, fenómeno sumamente complejo por las diferentes aristas que contempla, pero, al mismo tiempo, un desafío fascinante de interpretación para quienes acariciamos la esperanza de que el turismo sea, por fin, reconocido en su plena dimensión humana.

Conferencia: OPORTUNIDADES EN TURISMO. LAS FIESTAS TRADICIONALES

VIRGILIO MARTÍNEZ: La interdisciplinariedad y la investigación llevadas a la cocina

 

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