SEMINARIO DE MARKETING GASTRONÓMICO

 

¡Aprende a innovar! No te pierdas esta oportunidad para certificarte en el Modelo de Marketing ALE 1, diseñado para revolucionar negocios gastronómicos y negocios afines. ¡Nos vemos el sábado 4 de marzo, de 4:00 p.m. a 7:00 p.m., en el Centro de Innovación Co-Labora!

           

Temario:
– Formulación de Plan de Negocios para restaurantes
– Proceso de Generación de Experiencias
– Códigos culturales y simbólicos en la Mesa peruana
– Tendencias: Wellness, Etnoconsumer y Tecnofacilismo
– Principios de Neuromarketing para restaurantes
– Modelo Táctico de Marketing Gastronómico (ALE 1)

   

Facilitador: Renzo Miranda Zegarra – El Turismólogo

 

Especialista en Innovación y Marketing. Docente universitario, conferencista y consultor de gobiernos locales y empresas de servicios, con conocimiento de la problemática de pymes turísticas y gastronómicas. Autor del libro “Crítica del Turismo”. Gerente de Capacitación y Desarrollo de Coopera Consultores. Creador y promotor del Congreso Internacional “ExpoNegocios: Gastronomía e Innovación”. Miembro latinoamericano del Portal Web español www.nuestroturismo.com y gestor del blog profesional www.elturismologo.wordpress.com

 

   

Costo: s/. 40.00 (Incluye certificación y coffee break)

Depósito Cuenta Interbank: 087-306767251-0 (Enviar foto del voucher y nombre completo.)

Contacto WhatsApp: 987 114 507 (RPC)

Contacto Email: renzomiranda1@gmail.com

Lugar: Co-Labora Coworking ( Av. Aramburú 878 – Surquillo.)

 

    

 

Mi problema con la Investigación de Mercados

Ofreciendo conferencia de Neuromarketing Turístico en el Centro Cultural de San Marcos.

Encuestas, focus groups, entrevistas y otras técnicas de investigación de mercados sólo se limitan a recolectar información racional de los prospectos; es decir, sólo alcanzan una pequeña parcela de aquel mundo complejo que es cada ser humano, olvidando que nuestra toma de decisión tiene un alto porcentaje irracional (emocional e instintivo).

Esto lo he desarrollo con más profundidad en un post del 2015, donde menciono el fracaso millonario que fue La Moradita de Inca Kola por causa, en buena parte, del otrora respetable y determinante focus group. Ocurre que al citar a personas a tus sesiones de focus group para formularles preguntas acerca de la viabilidad de un producto, esas personas son predispuestas desde la invitación a responder de manera racional. Nadie quiere parecer tonto ante otros. Similar contexto se vive en un salón universitario frente a las preguntas inquisitivas del docente; no faltan allí los estudiantes locuaces cuya verborrea revela a menudo inexactitudes y aquellos jóvenes tímidos que, teniendo más acierto, responden parcamente por temor a caer en el desatino y provocar así la mofa de los demás.

Resulta pertinente notificar a mis colegas de turismo que, desde la década de los cincuenta, la Universidad de Harvard empezó a indagar en neurociencia y, en los noventa, su afamado profesor Gerald Zaltman, del Harvard Business School, llegó a la conclusión de que el 95% de la decisión humana es realizada de forma subconsciente. Otro dato relevante, que acusa el interés serio por develar qué ocurre en esas 3 libras de materia gris en nuestra cabeza, es que en estos momentos se desarrolla el proyecto del “Mapa del Cerebro Humano”, financiado por el gobierno estadounidense desde el 2014.

Gerald Zaltman para el sector turismo.

Gerald Zaltman para el sector turismo.

Hay, por supuesto, una extensa literatura académica que sustenta la primacía de lo irracional sobre lo racional en la toma decisión. Al final de este artículo, les compartiré algunos títulos y autores que pueden ayudarnos a combatir ciertos paradigmas a la hora de hablar de consumidores, de personas que no sólo piensan y razonan, sino también sienten, reaccionan, se emocionan. No es neuromanía; es condición humana.

Lo que más sobra en nuestro sector es data: abundan estudios de perfiles y segmentos de turistas, elaborados por PromPerú y consultoras especializadas. Sin embargo, a la luz de nuestros modestos logros como actividad económica, ninguna de estas investigaciones ha servido de mucho. Lo único que han validado esos estudios, que se presentan por todo lo alto en distintos foros, ha sido el predominio de la cultura como motivación central de viaje, sobre todo hacia el sur peruano andino, que Lima sea ya una plaza para el turismo MICE y que el público chileno sigue prefiriendo Tacna para compras, tratamientos odontológicos y, recientemente, para lavar su vehículo. ¿Alguna novedad? No.

Con toda elocuencia, hay que decirlo: la investigación de mercados no sirve para innovar en turismo y en ninguna otra actividad inherente a la economía de servicios, a la dinámica de los negocios dedicados a generar experiencias de consumo. Recurro a la siguiente fórmula a efectos de una mejor explicación:

La Fórmula del Valor en Marketing. Aporte del Lic. Fernando Botella para la EOI – España.

Donde…

V: Valor

Vf : Ventaja funcional 

Ve : Ventaja emocional 

Ct : Costos Totales  

Considerando el nuevo escenario económico, saturado de empresas turísticas con un discurso estándar que hace frente a un cliente empoderado por las TIC, yo te formulo la siguiente pregunta en términos comerciales: ¿en cuál de esas variables te conviene accionar más para cumplir tus objetivos de marketing? Muy bien, has captado el mensaje y ahora estás dispuesto a entender y aceptar que los guarismos, proyecciones y estadísticas no lo son todo.

Descartes se equivocó.

Los gurús de la innovación empresarial en el mundo coinciden en una cosa: la primera condición para generar innovación es reconocer nuestras falencias. Vale decir, nos toca hacer un mea culpa, romper con esos viejos paradigmas que no permiten apreciar cosas tan básicas como reconocer que los consumidores no somos ―en palabras del Dr. Antonio Damasio―, “máquinas pensantes que sentimos sino máquinas sentimentales que pensamos”.

Psicólogo galardonado con el Nobel de Economía.

O la teoría de por qué haces lo que haces.

Visiones más comerciales del marketing moderno.

Otras visiones del marketing moderno.

Seminario Certificado de Marketing Gastronómico

Presentación:

Si buscas revolucionar tu negocio gastronómico, conocer cómo se generan experiencias de alto valor y cómo aplicar de manera sencilla los principios más efectivos del neuromarketing para restaurantes, ésta es tu oportunidad.

No te pierdas nuestro Seminario Certificado de Marketing Gastronómico, bajo el Modelo ALE 1, diseñado para la innovación de restaurantes, que te ofrece una visión comercial más práctica y un método centrado en la experiencia del nuevo consumidor y las últimas tendencias en restaurantes. Con el auspicio de Coopera Consultores, empresa pionera en temáticas de capacitación disruptiva.

Menú Temático:

– Proceso de Generación de Experiencias
– La era del Shopper Culinario
– Insights culturales en la Mesa peruana
– Tendencias: Wellness, Etnoconsumer y Tecnofacilismo
– Principios de Neuromarketing para restaurantes
– Modelo Táctico de Marketing Gastronómico (ALE 1)

Ponente: El Turismólogo – Renzo Miranda

Especialista en Innovación y Marketing. Docente universitario, conferencista y consultor de gobiernos locales y empresas de servicios, con conocimiento de la problemática de pymes turísticas y gastronómicas. Autor del libro “Crítica del Turismo”. Gerente de Capacitación y Desarrollo de Coopera Consultores. Creador y promotor del Congreso Internacional “ExpoNegocios: Gastronomía e Innovación”. Empezó su carrera de Turismo y Hotelería incursionando en el área de Alimentos y Bebidas de los hoteles Meliá y Wimbledon. Se ha desempeñado como facilitador del Plan de Intervención y Promoción Social de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Ha sido columnista de la revista “EP Turismo, Gastronomía & Viajes” y del diario “El Peruano”. Participante de los Talleres del Centro de Investigación en Turismo y Desarrollo Sostenible – CITDES PERÚ. Miembro latinoamericano del Portal Web español www.nuestroturismo.com y gestor del blog profesional www.elturismologo.wordpress.com

 
Costo: s/. 40.00 (Incluye certificación y coffee break)

Depósito Cuenta Interbank: 087-306767251-0 (Enviar foto del voucher y nombre completo a Renzo Miranda.)

Contacto WhatsApp: 987 114 507 (RPC)

Los  esperamos este sábado 4 de marzo, de 4:00 p.m. a 7:00 p.m., en el Centro de Innovación Co-Labora Coworking, en Av. Aramburú 878 (Surquillo).


Reserva tu cupo pronto. Certifícate. Aplica. ¡Logra resultados ya!

Machu Picchu y la utopía del turismo basado en lo andino (II)

El Turismólogo disertando acerca de “Generación de Experiencias Gastronómicas”, en el Primer ExpoNegocios Perú 2016.

Queda claro que, debido al pensamiento simbólico del turista respecto al destino Perú, el componente andino prevalece, se impone en su preferencia y en su toma de decisiones. Si el turismo es un producto aspiracional antes que inspiracional, se entenderá que no hay mejor y más efectiva motivación de viaje hacia Perú que el ande y sus implicancias simbólico-emocionales en la mente de la demanda turística.

La búsqueda de la experiencia turística en Perú deviene en experiencia andina, y se sustenta en que la gente, en su condición de turista, no sólo necesita evadir la realidad habitual, como bien refieren los libros de la teoría tradicional del turismo; ante todo, a través del turismo, la gente busca vivir otras formas de vida, cumplir esa vieja aspiración humana de conquistar otro nivel de experiencia. El triunfo del ande es elocuente aquí.

Es el ande y sus significados ―cruciales para el proceso decisorio de la mente humana― lo que confiere atractivo físico, natural y cultural a Machu Picchu, Cusco y Valle Sagrado y, por extensión, a los espacios territoriales donde el componente andino ha calado hondo en el trazo geográfico, modo arquitectónico y cultura viva. Esto permite entender, también, por qué el turismo rural comunitario es más exitoso en Puno y Arequipa que en destinos de la costa norte y la selva central. Es, pues, relativamente más sencillo promocionar y vender esos productos turísticos: ya están configurados en el elemento andino que habita en la mente de la masa turística.

Virgilio Martínez, dueño y chef de Central, reconocido como el cuarto mejor restaurante del mundo.

Ahora bien, con este escenario real que desbarata el discurso idealista de hacer de Perú un destino multitemático y un producto turístico diversificado, pareciera que no hay forma de hacerle frente a la fuerza arrolladora del ande y su carga simbólica. Sin embargo, ese proceso cognitivo llamado pensamiento simbólico, únicamente presente en los seres humanos, puede ser renovado e incluso superado por la base biológica común a la humanidad que es cubrir la necesidad fisiológica de alimentación. Por supuesto, nuestra propuesta va más allá del mero acto biológico de comer para sobrevivir. Hablamos de gastronomía. De gastronomía peruana.

Amén de su variedad regional y su proceso histórico, amén de su desarrollo empresarial y sus reconocimientos internacionales, la gastronomía peruana ofrece ventajas sustantivas en términos turísticos. Y no por ser deliciosa o rica. Eso no reviste importancia para la mente humana: para ella no hay ni rico ni feo; sólo hay memoria, poderosa memoria que alojará significados imborrables en la vida de las gentes.

Desde la orilla neurocientífica, podemos explicar con propiedad el proceso gastronómico de este modo: primero apelamos a los sentidos, que crean memoria sensorial y ésta, enseguida, genera emoción capaz de dar forma a experiencias que, luego, se convierten en historias de vida. Así pues, conviene entender la gastronomía como lo que es realmente para el consumidor de turismo: como vínculo emocional, encuentro cultural, tiempo compartido y legado personal. Esta mirada per se no representa una innovación; pero, de hecho, es un intento válido para entender que la gastronomía es una economía de servicios cuyo éxito reside en su capacidad de generar experiencias con gran poder simbólico-emocional.

Es más serio y coherente pensar Perú como destino gastronómico que como destino multitemático.

Frente al componente andino ―que la gastronomía peruana también hace suyo con expresiones como la pachamanca, las variantes culinarias del cuy, la cocina novoandina, etc.― nuestra propuesta de Perú como destino esencialmente gastronómico cobra especial dimensión por representar, a nivel de oferta, una renovación parcial del ande como foco de atracción turística, ya no limitado solamente a Machu Picchu y al sur peruano, y, para la demanda, el escape simbólico del ande como territorio y cultura prefigurativos de Perú.

En ese contexto no es un secreto que Lima, declarada capital gastronómica de América, sería una de las más beneficiadas por esta renovación y escape simbólicos, porque, de ser un eterno espacio hub, pasaría a ser el destino predilecto de los foodies del mundo, aquellos buscadores de experiencias gastronómicas que, siendo finos conocedores o simples degustadores, saben valorar propuestas culinarias sofisticadas y estudiadas como las que ofrece un Central o un Ámaz, pero también saben reconocer el ADN cultural de opciones populares y locales, desde huariques y comidas al paso.

Fenómeno similar podrían vivir muchas regiones de la costa peruana, tan rica en ecosistemas de mar y desierto, bosques húmedos y secos, como vasta en productos locales, factura artesanal y conceptos gastronómicos propios como la cebichería o el restaurante de comida chiclayana. La amazonía, por su parte, podría enriquecer sus manifestaciones gastronómicas con el espíritu festivo y vital de su cultura, presente no sólo en su música y vestuarios, sino también en su ambientación y temática, accionando mejor en marketing  y en procesos de servucción, que es una de sus falencias más caras.

La marca Perú en el mundo se posiciona como la de un país gastronómico, y no es a consecuencia de la campaña del mismo nombre. Se debe a visionarios cocineros que, viajando por todo el mundo para mostrar nuestras bondades culinarias, definen el nuevo rostro de un país progresista y orientado a la globalización. Esta feliz coyuntura ―propiciada por Gastón Acurio y Virgilio Martínez, entre otros destacados chefs― también juega en favor del turismo gastronómico.

Gastronomía y ande no están reñidos. La primera enriquece el alcance del segundo.

El error sería concebir productos turísticos en los que la gastronomía funcione como un atractivo accesorio, secundario. Debe ser todo lo contrario: tomando la gastronomía como eje central de diseño del producto turístico, con las infaltables visitas a restaurantes, muelles, mercados, museos, biohuertos, ferias, haciendas productoras y rutas y parques gastronómicos, además de incluir experiencias didácticas de preparación y exhibición de potajes típicos. Ello podría complementarse con otras visitas de sesgo cultural y ecoturismo en cada región, provincia y distrito de nuestro país.

Hacer del Perú un país gastronómico ―relevante y atractivo para la mente de la masa turística― es más serio y factible que el sueño adolescente del destino multitemático y diversificado. La gestión pública, el sector privado y la academia no han logrado ese cometido por muchas causas, desde técnicas y presupuestales hasta políticas y legales; pero no lo han logrado, sobre todo, por ser sus profesionales incapaces de entender cómo opera la mente de la demanda turística, por no tener una lectura completa y profunda del consumidor de turismo, por subestimarlo siempre.

La neurociencia no es una fórmula mágica ni para el turismo ni para cualquier otro sector. Pero vaya que sirve de mucho para reconocer en qué estamos equivocándonos y hacer un sentido mea culpa. Y eso es un buen comienzo para la innovación.

Machu Picchu y la utopía del turismo basado en lo andino (I)

Foto: Conferencia de PromPerú en Casona de San Marcos

            Foto: Conferencia de PromPerú en Casona de San Marcos

No competimos entre productos turísticos; competimos a nivel de significados que conecten con la mente del turista. Y esto no es mero romanticismo. Una prueba irrefutable de la seriedad de nuestra tesis es que, innegablemente, Machu Picchu tiene un gran valor simbólico, relevante y atractivo, para todos los públicos del orbe; en tanto que la Ruta Moche, con lo fascinante que resulta por sus hermosas playas y sobre todo por su rica reunión de vestigios arqueológicos y museos, y esa cosmovisión tan singular del erotismo plasmada en su cerámica y la recia jerarquía social que estos antiguos peruanos de la costa norte desarrollaron como modus vivendi, todo ese producto turístico no posee la relevancia ni el atractivo que ejerce Machu Picchu como valor simbólico, como significado, como imagen en la mente humana. La Ruta Moche, en la mente de la masa turística del mundo, no significa lo que Machu Picchu. Es incómodo expresarlo de esta manera, pero es la forma idónea para llamar la atención e invocar el sentido común de nuestros profesionales.

Porque, si bien es cierto que hay un trabajo de puesta en valor y  de planificación en la Ruta Moche, como en tantos otros destinos de Perú ajenos al ande, los bienintencionados gestores turísticos y la miríada de consultores en torno a ellos ―cada vez más proliferantes, cada vez más variopintos― no son capaces de comprender ni aceptar que toda Línea Maestra de Desarrollo de Productos Turísticos o toda Metodología de Diseño de Nuevos Destinos servirá de poco ante la fuerza portentosa de lo que es relevante y atractivo para la mente humana.

No hablamos aquí de una inclinación natural del flujo turístico hacia el exotismo andino. Caer en ello sería superficial. No es profesional ni ético subestimar las motivaciones del nuevo consumidor de turismo, tan diferente al del siglo pasado. Buscamos, más bien, remodelar la forma de concebir nuestra propuesta turística como país ante el mundo. Buscamos ser más eficaces en ese sempiterno empeño de desmachupizar el turismo en Perú. Buscamos sentar las bases de un turismo, por fin, descentralizado.

Lo primero que debemos aceptar es la supremacía del componente andino como rasgo turístico de Perú. Aunque esta característica es compartida con otros países de América Latina, es en Perú que cobra mayor importancia a causa del legado Inca, cuya máxima expresión se aprecia en el complejo arquitectónico de Machu Picchu, la ciudad de Cusco y el afamado Valle Sagrado de los Incas. El nivel de posicionamiento del componente andino ―léase como territorio, cultura, pasado y presente― es tan alto que el turismo rural comunitario, la máxima expresión del desarrollo sostenible en el sector de viajes, es también una interesante y pujante oferta en Cusco, Puno y Arequipa para los turistas demandantes de estadías más vivenciales.

El ande en Perú, sobre todo en el sur peruano, convoca a Imperio Inca, a Tahuantinsuyo, a historia milenaria, a riqueza precolombina, a cultura viva, a geografía animada y, si lo quieren formalmente, a un proceso civilizatorio mayúsculo por sus logros y aportes al cabal entendimiento de la evolución humana en América. Contra eso no se puede competir. Contra esa lección presente en todos los documentales y libros de historia universal no se puede competir. Contra su significado y representación mentales no se puede competir. ¿Pecamos acaso de pesimistas?

Hay una oportunidad, por supuesto. Y a riesgo de parecer muy básico, lo diré sin ambages: haríamos bien en apostarle al componente fisiológico. Si el ser humano posee un pensamiento simbólico poderoso, en virtud del cual es capaz de darle un significado a las cosas, no es menos fuerte su condición fisiológica. Notifico: la base biológica del hombre prima sobre cualquier proceso cognitivo, incluso puede direccionarlos.

Sí, estimado lector, estamos pensando en lo mismo: GASTRONOMÍA.

(Continuará…)

¿Cómo crear experiencias de alto valor en Gastronomía?

 

PRIMER EXPONEGOCIOS PERÚ 2016 (Fotos)

24

25

10

dsc01024

dsc01003

dsc01026

dsc01007

dsc01005

dsc01010

dsc01022

dsc01016

dsc00966

dsc01029