¿Por qué hablar de códigos simbólicos en turismo? (I)

Los seres humanos nos casamos con significados; no con atractivos, no con destinos, no con productos turísticos.

A todos los actores del sector turismo nos conviene comprender y aceptar la supremacía de los códigos simbólicos para lograr, por fin, los resultados que todos esperamos. Ya seas gestor público, estudiante, consultor, empresario de agencias de viajes, aerolíneas, hoteles, restaurantes y tour operadores harías bien en abrirte a este nuevo conocimiento que es capaz de acelerar el crecimiento en turismo.

Tienes que enterarte que tus clientes, todos los seres humanos, conectamos con significados. ¿Por qué sucede esto? Porque somos los únicos seres vivos dotados de pensamiento simbólico, es decir, que somos capaces de darle una valoración, un reconocimiento, un nivel de importancia a las cosas, a todo cuanto nos rodea, a todos los estímulos externos. Nuestra mente opera así ante lo exterior.

Por ejemplo, si yo te digo a ti peruano, “PERÚ”, esa sola palabra tiene una poderosa carga simbólica, que involucra toda tu vida, porque significa PATRIA, FAMILIA, AMOR, BARRIO, AMIGOS, COMIDA RICA…

Por eso, cuando juaga la Selección Peruana de Fútbol, aunque los resultados no sean a veces favorables, siempre verás el Estadio Nacional lleno de gente, y no es solamente por la esperanza de ganar o de ir a un Mundial, es porque ante todo juega Perú, tu patria, tu país, tus colores, tu selección, tu barrio, tu gente.

¿Y qué relación tienen los significados con el turismo?

Es justo reconocer, primero, que es un campo de estudio que nunca ha sido explorado por los profesionales del turismo en Perú, acostumbrados como estamos a hablar siempre de Calidad, Sostenibilidad, Gestión Pública, Planificación de Destinos, Ordenamiento Territorial, TRC, etc. En este escenario, pese a la suspicacia que generan nuevos tópicos, hablar de la Teoría de los Códigos Simbólicos es totalmente pertinente en la medida que explica muy bien por qué ciertos destinos turísticos son los elegidos y preferidos por los visitantes en Perú y otros no. Y nos explica también que, por más inversión, capacitación y planificación que se haga en un determinado lugar, éste no será visitado si antes no logra alcanzar un significado atractivo y relevante para la mente humana.

¿Qué podemos hacer entonces?

Si buscamos innovar en turismo debemos salir de la caja. Ver la nueva dinámica del turismo sin parámetros, sin caer en la trampa de los estereotipos. No limitarte solamente a los sempiternos conocimientos de la Teoría del Turismo. Es necesario hurgar en otros jardines, abrirse a otras fuentes de conocimiento.  Porque este será el primer paso para innovar y ser capaz de identificar el verdadero significado (código simbólico) de lo que el turista desea visitar y consumir.

 

(Continuará.)

3 insights poderosos para tu negocio turístico

Cristina Quiñones, autora del libro “Desnudando la mente del consumidor”.

Ante todo, por amor a la precisión intelectual, vale hacer un deslinde teórico entre insights y neuromarketing. Porque no son lo mismo y porque hay muchos profesionales que, acaso sin saberlo, promueven una innecesaria confusión.

Los insights constituyen un nuevo campo de estudio de la psicología del consumidor, capaz de aportar una mirada sin cortapisas, desprovista de clichés y estereotipos cuando se trata de indagar en las motivaciones más profundas del ser humano y lo que éstas acarrean en su comportamiento de consumo.

Como bien dice Cristina Quiñones en Desnudando la mente del consumidor, estupendo libro cuyo título es una invitación a romper paradigmas: “la psicología del consumidor permite explorar, estudiar y escarbar el lado oculto del consumo, aquello que no es visible a los ojos”. Ergo, los insights son una consecuencia espontánea y/o planificada de nuestra vocación por bucear en ese lado oculto, silencioso, latente pero tan rotundo en su verdad humana que no puede soslayarse. Todo lo contrario: revelarlo y accionarlo es el reto más complejo para el marketing de nuestros días.

Roberto Álvarez del Blanco, autor del libro “Fusión Perfecta Neuromarketing”.

Por su parte, de acuerdo con Roberto Álvarez del Blanco, el neuromarketing no es sino “la utilización de métodos neurocientíficos para analizar y comprender el comportamiento humano y sus emociones en relación con el mercado y sus intercambios”.

En El Turismólogo suscribimos con puntos y comas la definición que el investigador español aporta en su notable obra Fusión Perfecta Neuromarketing. Sólo nos tomamos la libertad de esta síntesis: neuromarketing es trabajar la estrategia propia del marketing con bases neurocientíficas, considerando que el estudio del consumidor y su respuesta a los estímulos externos (comerciales, publicitarios, etc.) merece una mirada multidisciplinaria donde, claro está, los principios de neurociencias cumplen un rol indispensable.

Ahora bien, delineadas las coordenadas conceptuales, vamos a comentar nuestros 3 insights poderosos para negocios turísticos.

 

1. “La mejor compañía de mi Yo es mi otro Yo”.

 

Nada peor que una experiencia de viaje saturada de gente que no toleras, donde tu capacidad de socialización es puesta a prueba muy a tu pesar. Se rompe ese paradigma de que el turismo es la mágica integración de todas las sangres. Adiós con ese idealismo de unidad y visión compartida. Algo tan real como no querer compartir el baño con extraños, como buscar el restaurante más caro a fin de evitar el clima popular o algo tan natural como contratar servicios de rent a car para no someterse al suplicio de un transfer en Cusco.

Este insight, que nadie puede gritar pero que hemos sentido más de una vez, se orienta a pax exclusivos, viajes de lujo, solitarios artistas o personas que viajan para ensimismarse. Pienso, por ejemplo, en turistas como el protagonista de La muerte en Venecia. Aplica también para destinos no turistificados: “menos gente, mejor”.

 

2. “La búsqueda del caos como derecho turístico”.

 

Este insight refleja ese lado del viaje como búsqueda liberadora. Pero no hablamos aquí de un bendito bálsamo que llega para aquietar el alma del atribulado turista, sino, más bien, de una cascada de emociones extremas que rozan la locura. Eso lo deseamos y estamos dispuestos a endeudarnos para que llegue un poco de caos a esa vida formal y coherente que sobrellevamos en nuestro lugar de residencia habitual. La vida suele ser tan plana y tan organizada que una buena dosis de turismo no convencional le devuelve esa emoción disruptiva tan necesaria en los seres humanos.

Se aplica a todas las formas de turismo de aventura y de deportes extremos, y a clientes jóvenes. Se recomienda, por ejemplo, decir lo siguiente para el discurso de ventas: “Señorita, usted  y su pareja se merecen este viaje a la Selva Central (muestras las fotos de otras parejas en la tablet, felices en las caídas de agua, felices haciendo trekking o escalada en roca). Allí encontrarán la libertad que quizás hace tiempo están buscando para los dos. Vivirán juntos una experiencia muy diferente a lo que ofrece la vida en Lima”.

 

3.“No quiero ser local. Yo quiero ser global”.

 

Ser ciudadano global fue y es el status que persigue todo turista. Y esto va más allá del dominio de idiomas. El surgimiento y masificación de aerolíneas low cost, la implementación de políticas de cielos abiertos y la explosión de las TIC nos han llevado a un nivel de expansión del Yo antes insospechado. Nos debatimos entre nuestra identidad local y la global. Hay quienes logran conciliarlas. Otros reniegan de una en favor de la otra. Sea como fuere, y ello se puede evidenciar en los más jóvenes, asistimos a la confirmación de una identidad más y más global. La gente, dice, quiere viajar para conocer más culturas, ver otros mundos, comprender otras realidades. En el fondo, quieren ser protagonistas de la acción más emblemática de la globalización: expandir. Cuantos más lugares visito, más global me siento. Y no queda allí, pues debo cumplir con el mandato global para adquirir mi status global: entonces comparto mi experiencia en México mediante facebook, posteo mis anécdotas, mis mejores fotos. Conectar y compartir le da a mi viaje la legitimidad global que merece. Ello es patente, también, en los foodies del mundo que comparten fotos y videos de sus experiencias culinarias, sean exóticas o muy comunes, sean estéticas o el colmo del mal gusto.

La sugerencia es apelar a la mentalidad global del turista actual. La estrategia comunicacional de una agencia de viajes o de un destino turístico haría bien en capitalizar este poderoso insight. “Nunca el mundo fue ancho y ajeno. Es todo tuyo. ¡Viaja!”

 

 

Referencias Bibliográficas:

. QUIÑONES CRISTINA. Desnudando la mente del consumidor. Ed. Planeta. Lima (2013)

. ÁLVAREZ DEL BLANCO ROBERTO. Fusión Perfecta. Neuromarketing.  Pearson Educación. 2da Edición (2011).

Fotos: SEGUNDO TALLER DE NEUROMARKETING PARA EL SECTOR TURISMO

Nuevamente hicimos la delicia del público con temas de capacitación disruptiva para el sector turismo. Esta vez, además de ofrecer postulados prácticos de neuromarketing, abordamos el modelo de neuroventas para atraer y emocionar a los consumidores de turismo. Conocer cómo opera la mente humana te permite una venta más fluida y más efectiva para crear valor.

Indagamos en otros jardines para mejorar nuestro huerto. La innovación es la premisa fundamental de toda iniciativa de capacitación de El Turismólogo. Gracias a Latino Travel, a Super Tours, a Lima Vip Tours, a Insider Coworking, a Discovery Group, a La Lancha de Bruno, a la Universidad San Ignacio de Loyola, a la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle y a la Universidad Peruana Simón Bolívar, a los networkers, cocineros, publicistas, ingenieros y estudiantes que se dieron cita en nuestro evento. Sé que ahora disponen de información clave para sus emprendimientos.

¿Por qué neuromarketing en turismo?

Segundo Taller Certificado de Neuromarketing para el sector Turismo.

Que el sector turismo precisa de innovación para mejorar sus resultados, eso no es una novedad. Mientras que otros sectores económicos basan sus procesos de innovación en investigación y desarrollo de nuevas propuestas, reformulando sus modelos de negocios y compitiendo en  generación de experiencias antes que en bienes y servicios, con un conocimiento cada vez más exacto de sus consumidores, el sector turismo de Perú parece anquilosado en un presente nada alentador.

Ofrecemos, bien mirado, lo mismo de hace 40 años. Cusco – Machu Picchu continúa siendo nuestro único producto turístico competitivo de cara al mundo global. El turismo cultural, con todas sus ramificaciones, es todavía el leit motiv de nuestro público receptivo. La marca Perú se queda en la superficie de una comunicación que idealiza, a niveles surrealistas, lo que ofrece Perú como destino turístico, olvidando que es el producto lo que sustenta a una marca y no un bonito spot. La falta de una infraestructura básica y la creciente inseguridad, aunque ambos problemas muy presentes en América Latina, se suman a la telaraña burocrática que hace más lerdo el proceso de inversión turística en nuestro país.

Hay escollos que son insalvables, desde luego. Estos recaen en la gestión pública cuya sempiterna problemática es la falta de una real y eficaz institucionalidad, además de la trepidante corrupción en los niveles regionales y locales de poder gubernamental que afecta la inversión y la implementación de obras en pro del desarrollo turístico. Desde la orilla de la gestión pública no se aprecia, por el momento, una seria oportunidad de innovar y generar valor. Los actores públicos, por cultura laboral, no están orientados a resultados. Ése es un factor clave para juzgar su gestión y su falta de innovación, y de eso no se habla. Hacemos mutis.

        Con Zoila Minaya, Gerente General de Latino Travel.

En cambio, por su dinamismo y su búsqueda de mejores resultados, los emprendedores y empresarios del sector turismo merecen especial atención. Porque, poniendo las barbas en remojo, ninguna gestión pública nos hará competitivos. Es muy adolescente esa idea de exigirle al Mincetur mejores reglas de juego. No afirmo que se deba prescindir de un ente rector, pero sí sostengo que la dependencia absoluta de él es nociva: no nos permite focalizarnos en los resultados.

Nosotros, como agentes del sector privado, somos quienes dinamizamos el turismo y lo vivimos a diario en la interacción con nuestros clientes, desde su atracción hasta su fidelización, ofreciendo la amplia variedad de servicios profesionales para los cuales nos hemos preparado, obedeciendo al llamado de la vocación y porque creemos que Perú tiene en el turismo su verdadero motor de desarrollo sostenible. Por eso tenemos, más todavía, la obligación moral de innovar.

El sector turismo debe innovar sus modelos de gestión. El neuromarketing es una manera efectiva de reinventar nuestra forma de ver el turismo, pues nos permite comprender que es, ante todo, un consumo aspiracional más que inspiracional porque tiene relación con una extensión de nuestro YO y la búsqueda de un legado personal que trascienda en nuestro círculo familiar-social. Sin fotos no hay viaje, y sin memorias no hay vida.

El Turismólogo presentando el Modelo de Neuroventas para el sector Turismo.

Desde una visión de neuromarketing, podemos caer en la cuenta de que el turismo se trata de un negocio de tiempo compartido, cumpliendo una función tribal más anclada en el ser humano que la entronizada “necesidad de evasión”. Este último concepto, tan trillado y manoseado entre los teóricos más sesudos, no aplica para el turista del siglo XXI. Basta observar al homo touristicus en cualquier plaza pública o paisaje rural.

Gracias al neuromarketing, que es el marketing basado en principios y hallazgos de neurociencia, podemos reconocer que la gente compra siempre por miedo, emoción limitante alojada en el sistema límbico de nuestra mente. Este principio neurocientífico es fascinante en la medida que nos descubre alternativas más eficaces a la hora de vender paquetes turísticos o servicios por separado. Te has preguntado, ¿cuál es el miedo de un turista de aventura? Si respondes que un accidente, estás todavía muy lejos de saber cómo opera la mente humana.

Otros de los principios que están cobrando mucha relevancia es el conocimiento acerca del pensamiento simbólico, que se resume así: la gente no conecta  con productos, la gente conecta con significados. Si el estímulo publicitario o comercial no tiene relevancia para la mente humana, el cliente no comprará. Es competencia nuestra identificar los significados de lo que estamos ofreciendo a los visitantes. Si pensamos sólo en la planeación estratégica y olvidamos el significado, nuestra propuesta no logrará resultados. En Perú, hay casos elocuentes de proyectos turísticos cuyos gestores nunca se preguntaron: ¿cuál es el valor simbólico-emocional de mi destino turístico? La Ciudad Sagrada de Caral, la Ruta Moche y el Cañón de Cotahuasi son algunos ejemplos de destinos turísticos peruanos sin relevancia para el pensamiento simbólico: carecen de significado para el visitante.

               Con Jahaira Rios, colega de la USIL.

Saber cómo opera la mente humana nos empodera para crear, comunicar y ofrecer valor a nuestros clientes. El neuromarketing no es una pose intelectual para el sector turismo; es una manera de humanizar nuestros negocios y orientarnos a resultados.

 

Fotos: PRIMER TALLER DE NEUROMARKETING PARA EL SECTOR TURISMO

Dinámico, ilustrativo e innovador, así fue nuestro Primer Taller de Neuromarketing para el sector Turismo, una propuesta que surge para revolucionar nuestra manera de abordar “la cultura del encuentro”, y que muchos de ustedes con sus sugerencias y comentarios hicieron realidad.

Gracias por la confianza a los agentes de viajes de Cusco, que visitaron Lima especialmente por este evento; a los staff comerciales de Super Tours, Perú Agency y Latino Travel, dotados de talento para las ventas que generan valor; a los estudiantes visionarios, que buscan capacitación diferente, de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, de la Universidad Nacional Federico Villarreal, de la Universidad Peruana Simón Bolívar y de la Universidad San Ignacio de Loyola. Estoy convencido que todos se llevan ideas y metodologías efectivas de Neuromarketing para su aplicación. ¡El sector Turismo lo merece!

TALLER DE NEUROMARKETING PARA EL SECTOR TURISMO

       Con el auspicio de las empresas Super Tours y Coopera Consultores.

 

LO QUE APRENDERÁS:

 
➡ Diseñar el Proceso de Generación de Experiencias en Turismo.

➡ Identificar y accionar Códigos Reptilianos para el Análisis de la Demanda Turística.

➡ Reconocer y accionar Códigos Simbólicos de Destinos Turísticos (nacionales e internacionales).

➡ Aplicar los 10 Principios de Innovación Neurocientífica en Turismo.

➡ Desarrollar tácticas de Neuroventas para agencias de viajes y hoteles.

➡ Implementar el Modelo de Neuromarketing ALE II.

 

BENEFICIOS DEL TALLER:

 
➡ Repotenciar tu modelo de negocio.

➡ Incrementar tus ventas y rentabilidad.

➡ Participar en un espacio ideal de networking turístico.

➡ Obtener certificación oficial a cargo de Coopera Consultores.

 

Primer equipo de profesionales certificado en Neuromarketing bajo el Modelo ALE 1.

 
PONENTE:
Renzo Miranda Zegarra – El Turismólogo
Especialista en Gestión Comercial y Neuromarketing.

 

DIRIGIDO A:
Emprendedores y empresarios turísticos, gerentes de ventas y de marketing, counters, promotores turísticos, agentes de viajes, ejecutivos de ventas, hoteleros, asistentes de front-desk, personal de salón, ejecutivos de cuentas, docentes, capacitadores, estudiantes, dueños de empresas turísticas y personal de contacto y atención al cliente.

 
Fecha del Taller: Sábado 13 de mayo del 2017

Horario: 4:00 p.m. a 7:00 p.m.

Lugar: Co-Labora Coworking (Av. Aramburú 878 – San Isidro.)

 
PRECIO ESPECIAL: s/. 50.00    –   SÓLO 15 VACANTES
Depósito Cuenta Interbank: 087-306767251-0 (a nombre de Renzo Miranda)

 

Contacto:
renzomiranda1@gmail.com

WhatsApp: 987 114 507

                               El Turismólogo en San Marcos.

Innovación para dummies del sector turismo (II)

 

Dedicado a todos esos colegas que piensan que el turismo rural comunitario es la única forma válida de innovación en turismo, cuando, en realidad, la regresión a lo primario, a lo autóctono y a lo originario es quizás la manera más simple de innovar en nuestro sector, al mismo tiempo que se refuerza al componente andino como rasgo único de la oferta turística nacional, limitando así otras temáticas turísticas ajenas al ande y su avasallador magnetismo a la hora de viajar por Perú.

 

Si piensas innovar en turismo, sácate la nube tecnológica de los ojos

Se  cree que aplicar innovación en el sector turismo significa invertir, únicamente, en soportes tecnológicos. Eso es estrechez mental o puro desconocimiento. Los agentes de viajes caen en el error de limitar la innovación: apostando por el endiosado marketing digital, creando web sites y teniendo presencia en redes sociales, incluso muchas veces sin contar con una estrategia coherente que transforme la socialización en negocios. ¡Un like o miles de likes no hacen la primavera!  Además, por supuesto, están los infaltables GDS como Sabre o Amadeus, y el tan necesario POS para facilitar los pagos. ‹‹Y ya, bestial, hemos cumplido con la innovación, colega Turismólogo, no moleste más››, me dirán algunos.

Pero yo debo decirles que la innovación trasciende la tecnología. Que los procesos de innovación con mejores resultados se aprecien en el ámbito tecnológico, lo cual es indiscutible, no menoscaba la posibilidad de desarrollar propuestas altamente diferenciadas en turismo. Dicho de otro modo: es viable la innovación en turismo si se diseñan experiencias que respondan a la motivación de viaje de una manera distinta al estándar predominante de los servicios turísticos. He ahí una tentativa para definir la innovación aplicada al turismo.

El caso de Skylodge Adventure Suites en Valle Sagrado es ilustrativo al respecto. La empresa Natura Vive, especialista en turismo de aventura, creó este concepto de alojamiento innovador, una propuesta única y sin par en nuestro país, con una nítida diferenciación de la experiencia turística en Cusco, donde la oferta de alojamiento es prácticamente una retahíla de lo estándar. En el año 2015, el diario El Comercio le dedicó esta reseña:

“Las habitaciones del Skylodge Adventure Suites de Natura Vive te harán flotar, literalmente. Ubicados a 400 metros colgando sobre el Valle Sagrado en Cusco están los tres módulos capaces de albergar hasta ocho personas por noche con todas las comodidades de un hotel común, salvo por el detalle de estar durmiendo lejos de tierra firme.

Cada módulo cuenta con cuatro camas y un baño privado. Las paredes de la cápsula, excepto la del baño, son transparentes para tener una vista espectacular del valle y de las estrellas por la noche. La luz es ecológica con paneles foto voltaicos que almacena energía. El servicio incluye alojamiento, guías, equipo de seguridad, cena y desayuno.”

Estamos, sin duda, ante una reformulación de la experiencia turística en términos de forma y fondo, que es capaz también de generar una demanda sostenida en el tiempo: el segmento de aventura con poder adquisitivo. Resultados garantizados.

 

Antes de innovar debes comprender los códigos simbólicos en turismo.

Desde la orilla del Destino Turístico, a los gestores públicos les iría mejor en muchas de sus decisiones y labores, sobre todo en la distribución de su presupuesto, si admiten de una vez para siempre que la competencia entre destinos no estriba en los paisajes y expresiones culturales que posee Apurímac versus los paisajes y expresiones culturales que ostenta Ica, por citar un ejemplo. Esa vieja escuela de publicidad, pretenciosa en su desalada carrera de comparar patrimonios naturales y culturales, nos ha puesto una viga en los ojos. Esa torpe y vetusta práctica de lanzar campañas de publicidad turística, donde todo lo que se ve parece el Edén llevado a su máxima expresión lírica, también es responsable de nuestra ceguera. Por eso no es extraño que, entre los recios defensores de la Marca Perú, hay muchos profesionales de turismo. Están ciegos.

No entienden los gestores de turismo ―ni sus amigos consultores ni los agentes de viajes― que los consumidores de turismo, como todos los seres humanos en el mundo, han desarrollado pensamiento simbólico y que, por esta facultad de su mente, ellos conectan por y con significados. Por tanto, si el significado del Sitio Arqueológico de Kuélap es hoy, año 2017, relevante para la mente del turista, entonces los resultados en visitas, permanencias y gastos crecerán en esa bella región que es Amazonas, pues posee una atracción que a ojos y a oídos y para la MENTE DEL PÚBLICO se presenta como MUY IMPORTANTE (o sea que importa, que interesa…). Pero Kuélap, con ser un atractivo turístico repotenciado por un sistema de telecabinas, si no cuenta con un SIGNIFICADO RELEVANTE para el turista, éste no se molestará en emprender el viaje a Amazonas. Los seres humanos nos casamos con significados, no con publicidad lírica.

La teoría de los Códigos Simbólicos, expuesta en un pasado post de este blog, es notable en su supremacía intelectual para explicar por qué ciertos atractivos y destinos turísticos son los elegidos y preferidos por los visitantes en Perú y en el mundo. Si yo te pregunto, ¿qué te gustaría conocer de Egipto? Tu respuesta es más que obvia. Definitivamente, no se puede excluir el estudio de la mente y sus respuestas neurológicas para entender la innovación de los destinos turísticos, lograr descentralizarlos y definir mejor aquellos procesos comerciales que nos llevarán a resultados. La puesta en valor de los recursos que, luego como atractivos, dan forma a un destino turístico, créanme, no es lo más difícil para nuestros gestores públicos.

 

No toda puesta en valor en turismo es innovación.

 Ahora bien, en relación a lo anterior, es pertinente llamar la atención sobre un asunto que resulta interesante para la reflexión. Si bien es cierto que Kuélap, con su nuevo sistema de telecabinas, representa una mejora sustancial del servicio y de la experiencia turística en Amazonas, ¿ello bastará para afirmar que es una propuesta innovadora? A efectos de  responder con acierto a esta interrogante, es lícito formularse otras dos en sintonía con las condiciones de la innovación: ¿Ofrece Kuélap una experiencia altamente diferenciada para los turistas? ¿Se orienta a registrar óptimos resultados en visitas, permanencias y consumos? Aunque es prematuro adelantar opinión acerca de la segunda pregunta, creo que en la primera se puede inferir que, para el contexto peruano, sí, está claro que representa una apuesta muy diferenciada, siempre que esté enfocada al turismo interno, ya que el público extranjero aprecia los teleféricos o telecabinas, y en general las obras de planta turística, como lo mínimo indispensable de todo destino de naturaleza. He ahí la cuestión: se innova para segmentos y nichos, no para todos los perfiles de turistas.

Para innovar no basta, pues, un esfuerzo de puesta en valor de uno o varios recursos que serán la base de nuestra propuesta diferenciada. Es necesario, también, priorizar aquellos recursos y atracciones que de verdad conecten con nuestro target turístico. No todo es digno de visita en Perú; por lo tanto, no todo merece puesta en valor ni procesos de innovación. Y aquí cobra fuerza, una vez más, los códigos simbólicos, una forma muy superior de entender la conexión entre mente humana y atractivo o destino turístico, y por ende un filtro más efectivo para la selección de recursos con mayor potencial, que la  investigación de mercados tradicional, empecinada en validar hipótesis como fuere, viciada de maniqueísmo, que sirve para todo menos para innovar en nuestro sector.