El nuevo guía de turismo

La experiencia turística es, en esencia, una experiencia de contacto humano. No es mera ocurrencia, por tanto, que la antropología moderna defina al turismo como “la cultura del encuentro”. Uno de los elementos claves de ese encuentro, de esa experiencia, es el rol que cumple el guía turístico. ¿Cuál es este rol?, ¿cuáles son sus alcances y límites?, ¿cuál su finalidad?

En términos generales, estrictamente teóricos, el guía turístico es la persona, profesional o capacitada, que proporciona información al visitante sobre los diversos atractivos durante el desarrollo de su itinerario por el destino. Esta definición, aunque válida, resulta insuficiente. El rol del guía turístico no puede limitarse al de simple dador de información. En un marco de sustentabilidad del turismo, con énfasis en nuevos productos turísticos, el rol del guía adquiere una faceta más protagónica y, por ende, más responsable. Esto, sobre todo, en entornos rurales.

Buena parte de los visitantes llegan a un lugar motivados no sólo por el esparcimiento que puedan encontrar, sino también por la búsqueda de un lado profundo del turismo. Vienen a aprender, a no quedarse en la superficie de un folleto; quieren que les expliquen el significado de lo que observan. Es el guía turístico el llamado a hacer del viaje una experiencia intensamente vivida, enriquecedora y digna de memoria; lo que, desde un enfoque económico, puede traducirse en un incremento de la demanda turística del destino. ¿Cómo lograr ello?

Hay un concepto capital en la guianza turística: el uso de técnicas interpretativas. Para graficar tal concepto, conviene un ejemplo. Supongamos que estamos siguiendo un itinerario ecoturístico por los pueblos del Valle del Colca, liderados por un guía collagua que nos muestra el entorno natural —nevados, quebradas, grutas, etc.— explicándonos el paisaje a través de leyendas e historias que forman parte de su tradición oral local. La riqueza de esta experiencia, presumo, no tiene comparación con la más afanosa recolección de información antes del viaje.

Cuando hablamos del uso de técnicas interpretativas, nos referimos al uso de una metodología de mercado (segmentando al público, conociendo sus motivaciones), a la capacitación intensiva en técnicas de guiado (preferentemente con certificación) y a la oferta de opciones innovadoras durante el recorrido (visitando zonas fuera de los itinerarios tradicionales). Algo más: para el guía-intérprete queda descartado comunicar de manera homogénea una información a todo el público, como un libro o una web site; esto es lo que hace el guía convencional.

Reconocer y priorizar las ventajas del uso de técnicas interpretativas en el personal de guiado —ventajas relacionadas, sobre todo, con la calidad del servicio y el nivel de satisfacción del visitante—,  redunda en beneficio de las agencias de viaje. Ya no se puede considerar al guía turístico como un anfitrión siempre sonriente, con un guión aprendido de memoria. Esto es señal de una limitada visión del turismo.

 

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