Definiendo el turismo (en su día mundial)

El turismo es la consecuencia espontánea de las conquistas sociales —vacaciones pagadas, jornada laboral de ocho horas, derecho al descanso y al ocio— y del progreso en las tecnologías del trasporte —desde el ferrocarril a vapor hasta las naves espaciales que hacen posible hoy, para algunos, viajar por el espacio sideral. De este hecho innegable, que debe mucho a la evolución social y técnica, se desprende que el turismo no puede ser una ciencia, pues no es producto de la comprobación empírica y tampoco tiene leyes ni principios propios. Puede sí, en su condición de fenómeno, abordarse como materia de estudios teóricos para las ciencias.

La sociología, la antropología y la economía son las principales ciencias que han contribuido a elaborar una teoría del turismo. Hay, en el ámbito sociológico, una definición que conviene recordar: “El turismo es el conjunto de relaciones pacíficas y esporádicas que resultan del contacto entre personas que visitan un lugar por razones no profesionales y los naturales del lugar.” La definición fue propuesta por Benscheidt (1940), quien hace hincapié en el carácter pacifista del turismo. Para los antropólogos de nuevo cuño, una definición del turismo es necesariamente dual, pues este fenómeno se debate entre ser una “cultura del encuentro” y “un neocolonialismo”. Esta naturaleza dual del turismo lo determina como fenómeno cultural que produce nuevas expresiones y significados, no siempre positivos. Los economistas, por su parte, no admiten discusión: el turismo es un fenómeno eminentemente económico, condicionado por las reglas de juego del mercado. Visto así, definiéndolo en lenguaje económico, “el turismo es el conjunto de actividades generadoras de empleo, de ingresos y divisas, creadoras de una corriente de oferta y demanda de diversos servicios, que obedece a las leyes y principios económicos de toda actividad productiva y de servicios”. Nótese que se habla de ¡principios económicos!

Los investigadores y profesores suizos Kart Krapf y Walter Hunziker, de la Universidad de Berna, ya a mediados del siglo XX, definían al turismo como “el conjunto de las relaciones y fenómenos sociales producidos por el desplazamiento y permanencia de personas fuera de su lugar de domicilio por motivos no laborales, sino culturales, recreativos, de descanso, esparcimiento y de placer, y en tanto que dichos desplazamientos y permanencia no estén motivados por una actividad lucrativa”. Fuera del cariz sociológico, las palabras claves aquí son desplazamiento y permanencia, dos condiciones para que haya turismo. A esta definición, a la que la OMT debe mucho de su autoridad teórica actual, cabe agregar la prestación de una serie de servicios en conjunto o sólo de algunos de ellos, como hospedaje, transporte, guiado, restauración, asistencia, etc. Teniendo en cuenta estos elementos, sumados a aspectos sociales, culturales y económicos de fondo, podemos recién hablar de turismo.

 

Bibliografía:

NEYRA TORRES, Oswaldo. Economía turística. Edit. UIGV. Perú, 2006

BIBLIOTECA SALVAT. Ocio y turismo. Salvat Editores. Barcelona, 1973

http://www.boletin-turistico.com/blogs/jose-manuel-delgado/item/2091-turismo-sociologico#_ftn24

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