El producto turístico (primera parte)

El grueso del sector turístico nacional, incluidos estudiantes, estima que el posicionamiento del Perú en el mercado mundial no se logra a causa de la falta de una promoción eficaz. En realidad, invertir en promoción es necesario, y, valgan verdades, se está haciendo intensamente. Pero invertir en desarrollo de producto es aún más necesario. Si buscamos una posición competitiva, el producto se antepone a la promoción que, con frecuencia, no tiene los recursos suficientes para llegar a todos los segmentos y nichos del turismo internacional. Es más, aunque las labores de promoción (digamos, intentar consolidar la marca Perú) sean admirables desde un punto de vista técnico, estos esfuerzos no compensarán las deficiencias del producto. Insisto: un producto que responde a las tendencias del mercado, que se renueva y enriquece con investigación, aporta más rápido y con creces al despegue turístico del Perú.

Ahora bien, ¿sabemos con exactitud qué es un producto turístico? Exactitud es un término oportuno cuando se habla de turismo, cuyo mercado (camino hacia la especialización) es acaso el más segmentado de la economía mundial, hecho que da pie a formular razonamientos como éste: tantos segmentos = tantos productos. Y, por consiguiente, tantas definiciones. Pero, básicamente, al menos este blogger lo cree así, la teoría disponible sirve para precisar los alcances interdisciplinarios, sistémicos y coyunturales del fenómeno turístico. Revisemos, pues, la teoría.

Philip Kotler, el zar del marketing, afirma que los individuos satisfacen sus necesidades y deseos con productos. Un producto es cualquier cosa que se puede ofrecer para satisfacer una necesidad o un deseo (…) el concepto de producto no se limita a objetos físicos (…) en sentido más amplio, los productos incluyen también las experiencias, personas, lugares, organización, información e ideas”. Aunque vertidas de manera muy general, las palabras de Kotler nos ayudan a entrar en materia.

Villena Lescano, en su Introducción al Turismo, señala que el producto turísticoes el conjunto de bienes y servicios que se ofrecen al mercado en forma individual o en una gama muy amplia de combinaciones resultantes de las necesidades, requerimientos o deseos de un consumidor al que llamamos turista”. Y añade: “Visto a nivel de los objetivos del viaje está formado por los recursos que generan una motivación, las facilidades que posibiliten la permanencia y el acceso que hace posible los desplazamientos”. El investigador considera, además, que el producto turístico adopta la forma de paquete, programa o circuito”.

Queda claro que sin atractivos (recursos que generan interés), sin facilidades (servicios) y sin accesibilidad (conectividad, leyes, infraestructura), no existe producto turístico. Ejemplo: si el valle de Lunahuaná, que posee atracciones naturales y culturales,  no tendría una carretera que lo atraviesa, ni miradores, ni hoteles, ni restaurantes, no sería un producto turístico y, claro, no se incluiría en la oferta de los operadores. Por otra parte, en el ámbito del turismo rural comunitario se ofrece un producto basado en lo vivencial, algo muy valorado por el visitante de nuestros días; pero si éste no puede desplazarse hacia la comunidad porque no hay una carretera o una mínima señalización, tal producto, en la práctica, no existe. 

En uno de sus interesantes artículos, publicado en boletin-turistico.com, el economista José Soto define el producto turísticocomo la suma de componentes tangibles (atractivos, facilidades y accesibilidad) e intangibles (precio, actitud del poblador, calidad de servicio, cualidades particulares del producto), los cuales implican una serie de actividades en el destino, que son percibidas por los visitantes como una experiencia y que es valorada a un cierto precio”.

A la luz de esta definición, el recurso humano cobra suma relevancia dentro del producto turístico. Y recurso humano equivale a capacitación. Capacitación para mantener estándares de calidad, que se ajusten al precio y aseguren la competitividad de nuestro producto, siempre sensible a elementos externos como el clima social y el medio natural que podrían afectar la experiencia turística.

Hasta aquí lo básico. En un próximo post revisaremos los dos niveles del desarrollo del producto turístico: el nivel de Planeación Física y Proyectos de Inversión, que compete al Estado, y el nivel de Comercialización o Productos Comerciales, que corresponde al empresariado.

Referencias bibliográficas:

 

KOTLER PHILIP: Fundamentos de mercadotecnia. 8º Edición. Prentice Hall. 2008

VILLENA LESCANO, CARLOS: Introducción al Turismo. 8º Edición. Lima. 2008

http://www.boletin-turistico.com/blogs/jose-soto/item/202-algunas-ideas-sobre-el-desarrollo-tur%C3%ADstico-en-el-per%C3%BA?tmpl=component&print=1

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One Response to El producto turístico (primera parte)

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