3 Perfiles de tu profesor favorito en turismo

 

Creo que no puede haber especie más representativa y más made in Perú de nuestra sociedad en declive, que tu profesor favorito en el sector turismo. Badulaques, pícaros oportunistas, ex alumnos mediocres, algunos expectorados de otras profesiones, todos ellos seres sin solvencia profesional en turismo que, por muchas razones pero nunca por su talento, encontraron en la condición de docente una justificación para sus miserables existencias. Y lástima que sea así, habida cuenta que el turismo se proyecta como la economía del futuro para nuestro país.

Sin mucha felicidad, te presento los tres perfiles que más pululan en nuestro sector, reconociendo que también me los he topado en el camino y que todavía me los encuentro en pasillos universitarios y cafeterías de institutos. A saber:

– El profe videíto manda. Es quien echa mano de un variado arsenal audiovisual en clase, que no responde a la línea temática o al marco metodológico de enseñanza para el curso. Manoseado ardid que tu profesor favorito maneja a la perfección, pues eso le resulta más fácil que exponer debidamente una clase preparada con conceptos claros, argumentos sólidos y casos ilustrativos dentro de una dinámica de interacción continua en clase.

– El pseudo-profesor que lee, lee y sigue leyendo…  sus contenidos. Queda claro que las diapositivas o slides son un apoyo visual a la hora de realizar presentaciones. Así lo indica la lógica y cualquier manual moderno de docencia. Sin embargo, debido a no estar preparados para tal o cual curso, tu profesor favorito lee sin culpa todo su contenido y remata al último con una redundancia. Y es el colmo que luego, cuando tú expones, te amoneste por tu exceso de lectura. O peor aún, ni te amonesta siquiera, y todos felices, todos contentos, muchanchas, muchanchos, 20 por aquí, 20 por allá y qué viva el Perú.

– El cómico ambulante con saco y corbata, digno postulante al casting de Asumare 3. Aquel truhán simpaticón, amigable y coqueto contigo en clase y sumamente lambiscón con dirección o secretaría académica (esos que se quedan horas enteras hablando con los directores o sus subalternos). En realidad, quieras o no aceptarlo, es la especie más dañina para tu formación profesional. No vas a la universidad o al instituto para reírte; claro está, tampoco para pasarla mal. Pero créeme, tu futuro laboral se encargará de borrar de tu mente a esos payasos que fungen de profesores sólo para pagar sonrientes la luz, el agua y los pollitos a la brasa del domingo.

De toda la fauna que son tus profesores favoritos, sólo he tomado a tres referentes de lo más pernicioso para nuestro desarrollo y prestigio como sector profesional. Estos especímenes de la mediocridad nunca te dirán que se dedican a la docencia por un loable propósito de servir al bien común o de contribuir a la calidad educativa del país. No, no podrán, porque saben, en lo más hondo de sus desgastadas conciencias, que son incapaces de ello y que su condición de docentes sólo significa el cobro seguro de su cheque a fin de mes.

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