Carta abierta a una joven estudiante de Turismo y Hotelería (II)

El Turismólogo en el Hilton Lima Miraflores Hotel.

En otro apartado de tu email, con tufo de bravata adolescente, me reclamas que en parte de mi discurso se percibe cierto desdén por recientes iniciativas de consultoría y capacitación en turismo. Esgrimes, muy segura, que no puedo disimular mi encono por no tener voz y presencia en cursos y talleres que importantes universidades del medio imparten a la comunidad estudiantil. En suma, de acuerdo contigo, yo soy como el lobo estepario del sector turismo de Perú. Eso, por supuesto, me complace a nivel ético. Sé que me dirijo a selectas minorías.

Pero mi crítica a esos grupos no es gratuita, y, tampoco, responde a una rencilla de orden personal. Ocurre que veo la propagación de cursos y talleres de dispar carácter que se anuncian sin fundamento, únicamente con un carácter mercantilista, tomando a los más jóvenes ―como tú― como público objetivo, lo que a todas luces no puede ser casualidad.

Una vez, por citarte un caso, me topé en Facebook con un curso de “Branding para Destinos Turísticos”.  Eso me afectó, primero por la ignorancia supina que dicho título sugiere para nuestro sector turismo y, luego, por la mala fe que supone vender un curso que no tendrá ningún efecto serio en la formación profesional de los asistentes. Como entendido en la materia, debo decirte de manera elocuente que no puede haber estrategia de branding (poder de marca) si tu producto es deficiente o incompleto, como es la situación actual de casi todos los escenarios turísticos de Perú. Es un imperativo, desde siempre, que toda herramienta de marketing, por más moderna y útil que ella sea (como el branding), ha de sostenerse en el diseño del producto, de sus características, beneficios, simbolismos y valores.

Crítica a la "Marca Perú". ¿Es Branding lo mismo que comunicación?

Crítica a la Marca Perú. ¿Es Branding lo mismo que comunicación?

Si los organizadores de esos eventos serían capaces de entender y aceptar que todo producto ―sobre todo un producto turístico― posee un código simbólico que moviliza el acto de consumir e influye drásticamente en la decisión de compra, entonces, estimada amiga, estaríamos en otro nivel discusión. Porque, a decir verdad, ninguna publicidad millonaria, ninguna campaña de branding, ninguna feria multicolor y multicosto va a poder salvar a un producto deficiente del fracaso comercial. El Perú tiene en Cusco-Machu Picchu su único producto turístico con código simbólico: SIGNIFICA ALGO RELEVANTE Y ATRACTIVO EN MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO. Por lo tanto, no admite competencia local. En la mente del mundo, nos guste o no, Perú es Cusco, Perú es Machu Picchu, y no hay que culpar de eso a la gestión del Mincetur. Dicho de otro modo: los Incas lograron posicionamiento integral, desde hace unos 500 años, acaso sin sospechar su repercusión universal. (Y los resultados respaldan mi aseveración. Según el portal Tnews, Machu Picchu recibe un promedio superior a 3 mil visitantes al día, lo que le permitió superar 1 282 515 visitantes en el 2015, en tanto que los atractivos de la voceada Ruta Moche no registran crecimiento. Te dejo el link.)

El código simbólico de Machu Picchu no admite competencia local.

El código simbólico de Machu Picchu no admite competencia local.

Por eso, cursos y talleres de ese jaez no le hacen bien a nuestro turismo. Prácticas como ésas constituyen un ejercicio canallesco de la profesión, que sólo restan seriedad y prestigio a un sector que, lo sabemos bien, todavía no goza de una legitimidad académica en nuestro país. Es duro, lo sé, pero es una verdad que me incomoda tanto como a ti. Basta que le preguntes a una persona con más de veinte años qué opina de la carrera de Turismo y Hotelería y, es seguro, su respuesta apuntará a la aventura del viaje o a la banalidad de un evento o al lugar común de hablar, empalagosamente, de nuestro patrimonio nacional. Nos toca hacer un mea culpa a todos, consciente y sereno, pero pienso que tu universidad tiene una deuda mayor con el sector, ya que ha sido la que más profesionales de Turismo y Hotelería ha visto egresar y graduarse de sus aulas. De sus promociones no hay ningún líder descollante con impacto social, que influya con su discurso o accionar a favor de nuestro rubro. La Universidad San Martín de Porres, que en términos de formación turística se exhibe como la mejor, todavía no ha producido liderazgos en Turismo y Hotelería.

Sé que al decirte esto puedo resultar inelegante y que me creo enemistades, pero la realidad es abrumadora en este sentido. Fíjate en la Gastronomía, no sólo es Gastón Acurio, también tiene voz propia Virgilio Martínez, Pedro Miguel Schiaffino, Rafael Piqueras y tantos otros nombres. Por cierto, en la gastronomía hay una promesa de branding con valor simbólico, más seria y más coherente para un producto turístico, muy superior a los esfuerzos comunicacionales de la Marca Perú. 

Termino así, en el plano público, esta correspondencia contigo. Me queda la sensación de no haberte dejado indiferente. Esa esperanza me basta.

 

En amistad,

 

Renzo Miranda.

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