LAS TIPOLOGÍAS DEL TURISMO Y LA MEZQUINDAD INTELECTUAL

 

Pretender innovar no significa refutar la teoría existente porque sí, con la ligereza de un ánimo iconoclasta de cambiar las cosas sin antes revalorarlas en su exacta dimensión.

Si se quiere cuestionar, por ejemplo, la legitimidad conceptual de la diversidad de tipos de turismo, no se puede caer en el error pueril de llamarles “etiquetas”. Así, con ese malicioso término, “etiquetas”, lo que se busca es desmerecer el marco teórico del turismo que, les guste o no, ha sido guía rectora en la formación de sus hoy alegres cuestionadores. Además, en el caso específico de las tipologías del turismo, hay una larga literatura especializada: Roberto Boullón, Muñoz Escalona, Manuel Gurría Di-Bella, Villena Lescano, Miguel Ángel Acerenza, García Uribe son autores foráneos y locales que se han ocupado de la materia. Los manuales de la OMT, también.

La clasificación del turismo, según la motivación de viaje, se sustenta en el perfil de la demanda, sobre todo en las actividades que se busca realizar (por eso Muñoz Escalona habla de “programas de visitas con contenido” para referirse al turismo), así como en las atracciones y condiciones del destino para satisfacer tales aspiraciones en el visitante. Este match de demanda y oferta, tanto en la teoría como en la práctica, configura un tipo específico de turismo, como bien lo reflexiona y argumenta el profesor Acerenza en su Conceptualización, origen y evolución del turismo, texto fundamental para todos los profesionales del sector turismo.

¿Cómo, pues, se puede afirmar que no hay turismo gastronómico, cuando éste se fundamenta en el conocimiento de la cultura gastronómica de un país o región? ¿Acaso Francia, España e Italia no basan buena parte su oferta valor turística en su gastronomía? ¿Cómo invalidar la realidad del turismo de aventura, si en el plano local, los limeños ya son degustadores frecuentes de adrenalina en Ica y Selva Central? ¿No es legítima su motivación de viaje? ¿No es turismo de sol y playa el que sustenta y dinamiza la economía mexicana?

Que nuestros gestores y consultores locales hayan sido incapaces de lograr desarrollos reales en destinos turísticos de Perú, no desmerece un ápice la importancia y vigencia de las modalidades que la teoría del turismo propone. Ustedes, señores consultores, señores gestores, más atentos a los vaivenes de la política electoral, más propensos a las componendas subalternas, desde el Mincetur o las Dircetures, donde se mueven gracias a los ágiles oficios de sus contactos, NO han logrado hacer de Perú un destino competitivo, ni en volumen de visitas ni en el impacto económico ni en indicadores de sostenibilidad: NADA. Por eso, su amago de crítica refleja incompetencia cuando no supina ignorancia.

Mi posición como turismólogo ―término del que también se reniega sin ningún tipo de sustento formal― no orbita en la esfera de un academicismo puritano. Se trata de probidad intelectual, de honradez en términos de divulgación, de información veraz por encima de cualquier ánimo cuestionador, fatuo, adolescente.

La oferta valor de un destino turístico se confecciona acorde al perfil de la demanda, dando lugar a un contexto real y específico de contenido turístico. Así de contundente y simple. Decir “etiquetas” del turismo es mero desconocimiento o, acaso, un nulo ejercicio de rebeldía sin causa.

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