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El reto del delivery: de la operación logística a la experiencia que fideliza

Dado que los restaurantes deben cumplir con las disposiciones del gobierno en lo tocante a los protocolos de servicios de entrega o delivery, se suscita ya en el sector gastronómico una nueva estandarización. La seguridad sanitaria es el mandato para todos. Es la dictadura por una buena causa, que afecta a empresas y consumidores. El delivery es lo que fue siempre: una mera operación logística. Solo que ahora tiene acentos obligatorios de prevención y protección.

Hasta aquí lo oficial, lo reglamentario, lo que debe ser. Pero, ¿cómo hacer del proceso de delivery una experiencia diferenciada que valore mi cliente?  Primero partamos de una base. No hay un consumo más emocional que el acto de comer. Pruebas un platillo y el sabor de golpe puede modificar tu estado de ánimo. Y aunque ahora estamos privados de compartir la mesa en un restaurante, que era un escenario social, no cabe duda que la experiencia de compartir se mantiene en el hogar, incluso para el solitario que, mientras consume su vianda, puede estar interactuando en redes sociales.

Reconocer este cariz emocional y social del comer cobra vital importancia estratégica. El delivery puede ser un canal de experiencias positivas para cada cliente. De acuerdo al público objetivo de cada negocio, se haría bien en diseñar empaques ecoamigables con mensajes que hagan hincapié en conceptos relacionados a la familia, el barrio, la unión, la peruanidad, la superación, la resiliencia (tan de moda hoy). No limitarse a prometer solo calidad, que es ya una obligación moral en un contexto de pandemia. Pero no quedarse en lo funcional; apelar a lo emocional. Aquí hay una oportunidad para pequeños emprendimientos gastronómicos: “de mi casa a tu casa”, puede rezar un slogan.

La seguridad sanitaria implica respetar los debidos protocolos, lo que se traduce en personal comprometido dentro y fuera de la cocina. El repartidor debe transmitir alta confianza. La promesa de marca se evidenciará y se hará sentir en su desempeño frente al cliente. Es un punto de contacto de suprema importancia por su nivel de interacción humana. Evitar el contacto frío al que suelen estar acostumbrados los repartidores. No solo se sonríe con la boca y ser amable es gratis. Se recomienda hacer seguimiento a los clientes para medir su experiencia con el personal del delivery. No sólo se trata de vender, hay que hacer marketing: asegurar la satisfacción y fidelidad del público.

El tiempo de espera, tan valorado en delivery, no se puede descuidar. Para tal efecto, operar en un área circundante al negocio es lo mejor y nos permite ahorrar costos, así como mayor control. Ofrecer garantías en caso de contingencias con los platillos es fundamental: ¿sabía usted que los clientes valoran más una marca cuando enmienda con eficacia sus eventuales errores?  Cuide la experiencia de sus clientes, y ellos cuidarán su rentabilidad.

Caso: EL GALLO BARRA POPULAR

       Arturo Huertas y su equipo.

La propuesta de barra cebichera está en franco crecimiento. Prueba de ello es El Gallo barra popular, cuyo primer local abrió sus puertas a finales del año 2017, en un populoso mercado de San Martín de Porres. Fiel al concepto de barra cebichera, estamos ante una versión más democrática de la cebichería convencional, en un espacio más pequeño en el que clientes al paso pueden apreciar la producción y armado de las rondas marinas, dúos y tríos principalmente.

Con locales de temática chicha y popular, El Gallo barra popular hace suyo el discurso de lo antigourmet en la gastronomía peruana, una filosofía de cocina que antepone la cantidad y la sazón de mercado por encima de la pose gourmet o el decoro de alta cocina. La generosidad en el plato pesa más que la estética.

Pero si nos referimos a la estrategia detrás de su creciente éxito comercial, hay que decir que se trata de un negocio bien planificado en costos, procesos y personas. Nada ha sido dejado al azar: las compras por volumen de los insumos como el arroz, la selección óptima de proveedores directos en el muelle y mercado de Ventanilla, ahorro de equipamientos e instalaciones innecesarios, cero gasto en publicidad, poco personal (3 trabajadores por establecimiento) y el manejo de recetas estándares le han permitido, en menos de un año, abrir un segundo local en Magdalena con amplia aceptación del público residente y visitante.

Sí, estimado emprendedor, la estrategia de El Gallo barra popular es la de liderazgo en costos, que, además de asegurarle un crecimiento sostenido con claro posicionamiento de marca en el mercado competitivo de pescados y mariscos, le sirve para lanzar atractivas promociones de 3×2 semanalmente.

Esta es una de las ventajas más notables de la estrategia de liderazgo en costos: como ahorramos internamente en el negocio, entonces podemos sacar al mercado productos con precios más accesibles y manejar un sistema de promociones que atraigan más público y retengan a los clientes ya conquistados.

SEGMENTAS O PIERDES

 Libro disponible para la venta

Un joven cliente, cocinero de profesión, que llegó a mí a través de facebook, me comentaba su problema en los términos siguientes: “Renzo, he invertido buen dinero en poner bonito mi restaurante en Comas, con buena presentación de los platos a diferencia de los otros negocios que ofrecen solamente menú; pero el problema es que no vendo casi nada. Ya voy tres meses así. No sé qué le pasa a la gente”.

El restaurante en cuestión se ubica todavía en la Av. Túpac Amaru, a la altura del llamado paradero “Carpa”. Y en efecto, en la visita al local pude observar un fino cuidado de la ambientación, del menaje y de los equipamientos propios de un restaurante: barra, mesas y sillas relucientes. La carta ofrecía una propuesta criolla y casera, a precios algo más altos que los competidores de la zona (un promedio de 5 soles más arriba que el precio estándar). Las bebidas se vendían por separado y solo en vaso. Los dos meseros lucían uniforme de servicio, corbatín incluido. Hasta aquí el restaurante se notaba distinguido y marcaba evidente distancia con los negocios de la misma cuadra.

En conclusión: la gente de la zona percibía el local muy sofisticado y por ende muy caro, miraba un rato y luego se marchaba, y los que se animaban a consumir mostraban su fastidio por no poder comprar una Gordita de Inca Kola o una jarra de líquido. Típico caso de emprendimiento que no responde a un perfil de consumo determinado, esta vez por la ubicación geográfica, la capacidad económica y los hábitos de compra. Típico caso de emprendimiento que no segmenta y pierde.

¿Qué ocurrió? El joven cocinero analizó a sus competidores y se esmeró en trabajar una propuesta diferenciada; mas no se ocupó de estudiar al público, menos de segmentar a los clientes potenciales de su negocio. No entendía que la gente residente y vecina de esa área geográfica de Comas no suele consumir de aquella forma en un restaurante. No comprendió que el público local no aprecia ni valora la marcada diferenciación y se orienta más a las fórmulas del bueno, barato y bonito. Y decir esto no es prejuicio; es realidad objetiva. Es marketing.

Cuando hay buena estrategia de marketing detrás, hay ventas, fidelización y crecimiento. Si tú aprendes a segmentar para tu negocio, entonces tu margen de error será menor y tus posibilidades de éxito comercial muy altas. No por azar o por buena suerte. Será porque aplicaste marketing de verdad.

¿CÓMO VENDER MÁS EN TU RESTAURANTE?

Lo primero que harías bien en aceptar como emprendedor gastronómico es que no solo de tu sazón vas a hacer dinero. La cuestión del sabor es un mandato para todo restaurante, sea de sesgo popular o de nivel gourmet: tus platillos deben ser, objetivamente, sabrosos. Y aunque el cliente siempre tiene la palabra final acerca de tu propuesta, es decir, si le gustó o no tu vianda, tú sabes que una cuestión básica para todo restaurante es la comida rica. Hasta aquí nos movemos en un estándar ya consabido de competencia gastronómica.

Sin embargo, al margen de la cuestión del sabor, es ideal apelar a nuestro pensamiento estratégico y ser capaces de reconocer oportunidades clave para hacer más rentable nuestro negocio, maximizando las ventas con resultados favorables y reduciendo al mínimo los riesgos en nuestras decisiones. Esto nos permite dos cosas: por una parte, escapar de la mera competencia en torno a la sazón y, por otra parte, crear nuevas fuentes de ingreso que permitan el crecimiento del restaurante.

Habiendo trabajado con varios clientes en Lima y provincias, te comparto algunas acciones que puedes implementar pronto en tu emprendimiento gastronómico, y que son parte del servicio de asesoría comercial que ofrecemos desde El Turismólogo:

  1. Crea un espacio de venta de artesanías o productos locales, que, al mismo tiempo que te sirven como decoración, puede también representar una fuente de ingresos complementaría. Muchos restaurantes lo hacen provincias, aprovechando la temática cultural de cada localidad.
  2. Lanza un día especial de ofertas, con la finalidad de que muevas rápido tus insumos de almacén. Por ejemplo, podrías crear el “Martes de Estudiantes”, haciendo descuentos por la cantidad de jóvenes que van al local: el cuarto no paga. También: por la compra del trago más caro te ofrecemos un piqueo especial a la mitad de precio.
  3. Diseña Combos permanentes. Al contrario de lo que piensa la gente, los combos no son ofertas. No. Los combos son como paquetes de productos, bien estructurados en costos y calidad, que tú quieres vender rápido. Entonces podrías inspirarte en el modelo de Tambo+ y lanzar combos de “Gaseosa + empanada” o “Café + hamburguesa”. Si eres una pastelería, juguería o cafetería, este tipo de combinaciones funciona muy bien. En fin, reliza todas las combinaciones inteligentes que puedas crear sin caer en la trampa del descuento fácil.
  4. Ofrece servicio de catering. Hoy la gente invierte cada vez más en eventos sociales, lo que representa una valiosa oportunidad para ti ya que puedes alquilar tu salón y ofrecer servicios de buffet, coffee break, cocteles, almuerzos y cenas. Las empresas también podrían interesarse en tus servicios.
  5. Implementa sistema de ventas, que no es otra cosa que entrenar a tus meseros. Ellos no sólo son proveedores de servicio; son agentes de ventas para tu restaurante. Es necesario que sean entrenados para generar la compra no planificada en el comensal. Esto se logra a través de sugerencias y recomendaciones como “El plato del día” o “La recomendación del Chef”, entre otras fórmulas eficaces. Aquí se incluye la búsqueda estratégica de potenciales clientes en paraderos, universidades, centros comerciales, entidades públicas y empresas, tarea que recae en los meseros apoyados con volantes publicitarios.

Innovación para dummies del sector turismo (I)

¿De qué hablamos cuando hablamos de innovación? ¿A qué nos referimos exactamente con innovación en el campo de los negocios? Pienso que son dos preguntas pertinentes, totalmente válidas, habida cuenta que se suele caer en una serie de errores cuando se aborda y se pretende aplicar innovación en Perú, en especial en el sector turismo. Pero antes de desarrollar mi  marco de referencia acerca de innovación, por llamarlo de algún modo, debo indicar al lector que en este post presentaré casos gastronómicos locales por ser bastante ilustrativos en la materia que hoy nos ocupa. Me comprometo a una segunda parte, más estrictamente turística.

El primer error que se comete es confundir creatividad con innovación. Señores, la creatividad es básicamente la facultad humana que tenemos para generar ideas, imágenes, abstracciones y conceptos. No es un secreto para nadie que los peruanos son considerados seres muy creativos. Esto lo apreciamos, por ejemplo, en lo memes que diariamente se esparcen por redes sociales. Pero yo te pregunto: ¿cuánta de esta creatividad es rentable?, ¿cuánta de esta creatividad es garantía de éxito para tu negocio? En este mundo actual, claro está, tener una idea creativa no hace el verano.

La innovación, por su parte, es el proceso de aplicación de una idea o un conjunto de ideas con alto potencial de desarrollo, que  generan cambios y transformaciones con valor para los clientes. Ideas que, siendo muy creativas o no tanto, aseguran los resultados que esperas. Y esto ocurre porque  la innovación cumple con dos condiciones esenciales:

La primera es que toda INNOVACIÓN debe presentare como una PROPUESTA ALTAMENTE DIFERENCIADA, es decir, que sea capaz de marcar distancia con los competidores, que reconozca nuevas oportunidades en el mercado que los demás son incapaces de ver y, es más, que cree nuevos mercados. Un gran ejemplo de innovación altamente diferenciada sería el Ipod, reproductor de mil canciones en tu bolsillo, una idea que sale al mundo en el año 2001  y que cambió para siempre la industria de la música. Un caso local y muy interesante es el del restaurante CENTRAL, del afamado chef Virgilio Martínez, y que está considerado el cuarto mejor del mundo. La propuesta gastronómica de Central se sustenta en una visión multidisciplinaria, que implica diálogo con diferentes ciencias como la antropología, la botánica, la geografía y la biología. Lo que te sirven allí no es simple comida, es el resultado complejo de investigación, viajes, diálogo con científicos, con comunidades nativas. Y esa es la poderosa diferenciación de CENTRAL: Salir del fogón y hacer investigación, eso enriquece la gastronomía.

La segunda condición de la INNOVACIÓN es que sea DINÁMICA EN EL TIEMPO. ¿Qué quiere decir esto? Que tu propuesta no sea estática, no sea rígida; sino, más bien, que ofrezca crecimiento continuo, sostenido en el tiempo, en mayor volumen de ventas, en expansión de marca, en reputación, en cuota de mercado… Es decir que la innovación  nos lleve a resultados. Si no hay resultados, no es innovación en el campo empresarial; es sólo una buena idea. Un caso que me gusta mucho compartir es el de Veggie Pizza, un restaurante peruano que reformuló el concepto de pizza tradicional, haciéndola vegetariana con insumos inusuales para una pizza, como palta, quinua y choclo. Y en menos de cuatro años ya cuenta con 3 locales, un público cautivo y una buena reputación como marca saludable. Esa es una idea dinámica en el tiempo, eso es INNOVACIÓN, un cambio que otorga valor.

Queda claro, pues, que  la creatividad es la idea, el concepto; la innovación es el proceso de aplicación de esa idea, capaz de generar resultados. Y tú ¿ estás creando o estás innovando?

 

SEMINARIO DE MARKETING GASTRONÓMICO

 

¡Aprende a innovar! No te pierdas esta oportunidad para certificarte en el Modelo de Marketing ALE 1, diseñado para revolucionar negocios gastronómicos y negocios afines. ¡Nos vemos el sábado 4 de marzo, de 4:00 p.m. a 7:00 p.m., en el Centro de Innovación Co-Labora!

           

Temario:
– Formulación de Plan de Negocios para restaurantes
– Proceso de Generación de Experiencias
– Códigos culturales y simbólicos en la Mesa peruana
– Tendencias: Wellness, Etnoconsumer y Tecnofacilismo
– Principios de Neuromarketing para restaurantes
– Modelo Táctico de Marketing Gastronómico (ALE 1)

   

Facilitador: Renzo Miranda Zegarra – El Turismólogo

 

Especialista en Innovación y Marketing. Docente universitario, conferencista y consultor de gobiernos locales y empresas de servicios, con conocimiento de la problemática de pymes turísticas y gastronómicas. Autor del libro “Crítica del Turismo”. Gerente de Capacitación y Desarrollo de Coopera Consultores. Creador y promotor del Congreso Internacional “ExpoNegocios: Gastronomía e Innovación”. Miembro latinoamericano del Portal Web español www.nuestroturismo.com y gestor del blog profesional www.elturismologo.wordpress.com

 

   

Costo: s/. 40.00 (Incluye certificación y coffee break)

Depósito Cuenta Interbank: 087-306767251-0 (Enviar foto del voucher y nombre completo.)

Contacto WhatsApp: 987 114 507 (RPC)

Contacto Email: renzomiranda1@gmail.com

Lugar: Co-Labora Coworking ( Av. Aramburú 878 – Surquillo.)

 

    

 

Seminario Certificado de Marketing Gastronómico

Presentación:

Si buscas revolucionar tu negocio gastronómico, conocer cómo se generan experiencias de alto valor y cómo aplicar de manera sencilla los principios más efectivos del neuromarketing para restaurantes, ésta es tu oportunidad.

No te pierdas nuestro Seminario Certificado de Marketing Gastronómico, bajo el Modelo ALE 1, diseñado para la innovación de restaurantes, que te ofrece una visión comercial más práctica y un método centrado en la experiencia del nuevo consumidor y las últimas tendencias en restaurantes. Con el auspicio de Coopera Consultores, empresa pionera en temáticas de capacitación disruptiva.

Menú Temático:

– Proceso de Generación de Experiencias
– La era del Shopper Culinario
– Insights culturales en la Mesa peruana
– Tendencias: Wellness, Etnoconsumer y Tecnofacilismo
– Principios de Neuromarketing para restaurantes
– Modelo Táctico de Marketing Gastronómico (ALE 1)

Ponente: El Turismólogo – Renzo Miranda

Especialista en Innovación y Marketing. Docente universitario, conferencista y consultor de gobiernos locales y empresas de servicios, con conocimiento de la problemática de pymes turísticas y gastronómicas. Autor del libro “Crítica del Turismo”. Gerente de Capacitación y Desarrollo de Coopera Consultores. Creador y promotor del Congreso Internacional “ExpoNegocios: Gastronomía e Innovación”. Empezó su carrera de Turismo y Hotelería incursionando en el área de Alimentos y Bebidas de los hoteles Meliá y Wimbledon. Se ha desempeñado como facilitador del Plan de Intervención y Promoción Social de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Ha sido columnista de la revista “EP Turismo, Gastronomía & Viajes” y del diario “El Peruano”. Participante de los Talleres del Centro de Investigación en Turismo y Desarrollo Sostenible – CITDES PERÚ. Miembro latinoamericano del Portal Web español www.nuestroturismo.com y gestor del blog profesional www.elturismologo.wordpress.com

 
Costo: s/. 40.00 (Incluye certificación y coffee break)

Depósito Cuenta Interbank: 087-306767251-0 (Enviar foto del voucher y nombre completo a Renzo Miranda.)

Contacto WhatsApp: 987 114 507 (RPC)

Los  esperamos este sábado 4 de marzo, de 4:00 p.m. a 7:00 p.m., en el Centro de Innovación Co-Labora Coworking, en Av. Aramburú 878 (Surquillo).


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Machu Picchu y la utopía del turismo basado en lo andino (II)

El Turismólogo disertando acerca de “Generación de Experiencias Gastronómicas”, en el Primer ExpoNegocios Perú 2016.

Queda claro que, debido al pensamiento simbólico del turista respecto al destino Perú, el componente andino prevalece, se impone en su preferencia y en su toma de decisiones. Si el turismo es un producto aspiracional antes que inspiracional, se entenderá que no hay mejor y más efectiva motivación de viaje hacia Perú que el ande y sus implicancias simbólico-emocionales en la mente de la demanda turística.

La búsqueda de la experiencia turística en Perú deviene en experiencia andina, y se sustenta en que la gente, en su condición de turista, no sólo necesita evadir la realidad habitual, como bien refieren los libros de la teoría tradicional del turismo; ante todo, a través del turismo, la gente busca vivir otras formas de vida, cumplir esa vieja aspiración humana de conquistar otro nivel de experiencia. El triunfo del ande es elocuente aquí.

Es el ande y sus significados ―cruciales para el proceso decisorio de la mente humana― lo que confiere atractivo físico, natural y cultural a Machu Picchu, Cusco y Valle Sagrado y, por extensión, a los espacios territoriales donde el componente andino ha calado hondo en el trazo geográfico, modo arquitectónico y cultura viva. Esto permite entender, también, por qué el turismo rural comunitario es más exitoso en Puno y Arequipa que en destinos de la costa norte y la selva central. Es, pues, relativamente más sencillo promocionar y vender esos productos turísticos: ya están configurados en el elemento andino que habita en la mente de la masa turística.

Virgilio Martínez, dueño y chef de Central, reconocido como el cuarto mejor restaurante del mundo.

Ahora bien, con este escenario real que desbarata el discurso idealista de hacer de Perú un destino multitemático y un producto turístico diversificado, pareciera que no hay forma de hacerle frente a la fuerza arrolladora del ande y su carga simbólica. Sin embargo, ese proceso cognitivo llamado pensamiento simbólico, únicamente presente en los seres humanos, puede ser renovado e incluso superado por la base biológica común a la humanidad que es cubrir la necesidad fisiológica de alimentación. Por supuesto, nuestra propuesta va más allá del mero acto biológico de comer para sobrevivir. Hablamos de gastronomía. De gastronomía peruana.

Amén de su variedad regional y su proceso histórico, amén de su desarrollo empresarial y sus reconocimientos internacionales, la gastronomía peruana ofrece ventajas sustantivas en términos turísticos. Y no por ser deliciosa o rica. Eso no reviste importancia para la mente humana: para ella no hay ni rico ni feo; sólo hay memoria, poderosa memoria que alojará significados imborrables en la vida de las gentes.

Desde la orilla neurocientífica, podemos explicar con propiedad el proceso gastronómico de este modo: primero apelamos a los sentidos, que crean memoria sensorial y ésta, enseguida, genera emoción capaz de dar forma a experiencias que, luego, se convierten en historias de vida. Así pues, conviene entender la gastronomía como lo que es realmente para el consumidor de turismo: como vínculo emocional, encuentro cultural, tiempo compartido y legado personal. Esta mirada per se no representa una innovación; pero, de hecho, es un intento válido para entender que la gastronomía es una economía de servicios cuyo éxito reside en su capacidad de generar experiencias con gran poder simbólico-emocional.

Es más serio y coherente pensar Perú como destino gastronómico que como destino multitemático.

Frente al componente andino ―que la gastronomía peruana también hace suyo con expresiones como la pachamanca, las variantes culinarias del cuy, la cocina novoandina, etc.― nuestra propuesta de Perú como destino esencialmente gastronómico cobra especial dimensión por representar, a nivel de oferta, una renovación parcial del ande como foco de atracción turística, ya no limitado solamente a Machu Picchu y al sur peruano, y, para la demanda, el escape simbólico del ande como territorio y cultura prefigurativos de Perú.

En ese contexto no es un secreto que Lima, declarada capital gastronómica de América, sería una de las más beneficiadas por esta renovación y escape simbólicos, porque, de ser un eterno espacio hub, pasaría a ser el destino predilecto de los foodies del mundo, aquellos buscadores de experiencias gastronómicas que, siendo finos conocedores o simples degustadores, saben valorar propuestas culinarias sofisticadas y estudiadas como las que ofrece un Central o un Ámaz, pero también saben reconocer el ADN cultural de opciones populares y locales, desde huariques y comidas al paso.

Fenómeno similar podrían vivir muchas regiones de la costa peruana, tan rica en ecosistemas de mar y desierto, bosques húmedos y secos, como vasta en productos locales, factura artesanal y conceptos gastronómicos propios como la cebichería o el restaurante de comida chiclayana. La amazonía, por su parte, podría enriquecer sus manifestaciones gastronómicas con el espíritu festivo y vital de su cultura, presente no sólo en su música y vestuarios, sino también en su ambientación y temática, accionando mejor en marketing  y en procesos de servucción, que es una de sus falencias más caras.

La marca Perú en el mundo se posiciona como la de un país gastronómico, y no es a consecuencia de la campaña del mismo nombre. Se debe a visionarios cocineros que, viajando por todo el mundo para mostrar nuestras bondades culinarias, definen el nuevo rostro de un país progresista y orientado a la globalización. Esta feliz coyuntura ―propiciada por Gastón Acurio y Virgilio Martínez, entre otros destacados chefs― también juega en favor del turismo gastronómico.

Gastronomía y ande no están reñidos. La primera enriquece el alcance del segundo.

El error sería concebir productos turísticos en los que la gastronomía funcione como un atractivo accesorio, secundario. Debe ser todo lo contrario: tomando la gastronomía como eje central de diseño del producto turístico, con las infaltables visitas a restaurantes, muelles, mercados, museos, biohuertos, ferias, haciendas productoras y rutas y parques gastronómicos, además de incluir experiencias didácticas de preparación y exhibición de potajes típicos. Ello podría complementarse con otras visitas de sesgo cultural y ecoturismo en cada región, provincia y distrito de nuestro país.

Hacer del Perú un país gastronómico ―relevante y atractivo para la mente de la masa turística― es más serio y factible que el sueño adolescente del destino multitemático y diversificado. La gestión pública, el sector privado y la academia no han logrado ese cometido por muchas causas, desde técnicas y presupuestales hasta políticas y legales; pero no lo han logrado, sobre todo, por ser sus profesionales incapaces de entender cómo opera la mente de la demanda turística, por no tener una lectura completa y profunda del consumidor de turismo, por subestimarlo siempre.

La neurociencia no es una fórmula mágica ni para el turismo ni para cualquier otro sector. Pero vaya que sirve de mucho para reconocer en qué estamos equivocándonos y hacer un sentido mea culpa. Y eso es un buen comienzo para la innovación.

Machu Picchu y la utopía del turismo basado en lo andino (I)

Foto: Conferencia de PromPerú en Casona de San Marcos

            Foto: Conferencia de PromPerú en Casona de San Marcos

No competimos entre productos turísticos; competimos a nivel de significados que conecten con la mente del turista. Y esto no es mero romanticismo. Una prueba irrefutable de la seriedad de nuestra tesis es que, innegablemente, Machu Picchu tiene un gran valor simbólico, relevante y atractivo, para todos los públicos del orbe; en tanto que la Ruta Moche, con lo fascinante que resulta por sus hermosas playas y sobre todo por su rica reunión de vestigios arqueológicos y museos, y esa cosmovisión tan singular del erotismo plasmada en su cerámica y la recia jerarquía social que estos antiguos peruanos de la costa norte desarrollaron como modus vivendi, todo ese producto turístico no posee la relevancia ni el atractivo que ejerce Machu Picchu como valor simbólico, como significado, como imagen en la mente humana. La Ruta Moche, en la mente de la masa turística del mundo, no significa lo que Machu Picchu. Es incómodo expresarlo de esta manera, pero es la forma idónea para llamar la atención e invocar el sentido común de nuestros profesionales.

Porque, si bien es cierto que hay un trabajo de puesta en valor y  de planificación en la Ruta Moche, como en tantos otros destinos de Perú ajenos al ande, los bienintencionados gestores turísticos y la miríada de consultores en torno a ellos ―cada vez más proliferantes, cada vez más variopintos― no son capaces de comprender ni aceptar que toda Línea Maestra de Desarrollo de Productos Turísticos o toda Metodología de Diseño de Nuevos Destinos servirá de poco ante la fuerza portentosa de lo que es relevante y atractivo para la mente humana.

No hablamos aquí de una inclinación natural del flujo turístico hacia el exotismo andino. Caer en ello sería superficial. No es profesional ni ético subestimar las motivaciones del nuevo consumidor de turismo, tan diferente al del siglo pasado. Buscamos, más bien, remodelar la forma de concebir nuestra propuesta turística como país ante el mundo. Buscamos ser más eficaces en ese sempiterno empeño de desmachupizar el turismo en Perú. Buscamos sentar las bases de un turismo, por fin, descentralizado.

Lo primero que debemos aceptar es la supremacía del componente andino como rasgo turístico de Perú. Aunque esta característica es compartida con otros países de América Latina, es en Perú que cobra mayor importancia a causa del legado Inca, cuya máxima expresión se aprecia en el complejo arquitectónico de Machu Picchu, la ciudad de Cusco y el afamado Valle Sagrado de los Incas. El nivel de posicionamiento del componente andino ―léase como territorio, cultura, pasado y presente― es tan alto que el turismo rural comunitario, la máxima expresión del desarrollo sostenible en el sector de viajes, es también una interesante y pujante oferta en Cusco, Puno y Arequipa para los turistas demandantes de estadías más vivenciales.

El ande en Perú, sobre todo en el sur peruano, convoca a Imperio Inca, a Tahuantinsuyo, a historia milenaria, a riqueza precolombina, a cultura viva, a geografía animada y, si lo quieren formalmente, a un proceso civilizatorio mayúsculo por sus logros y aportes al cabal entendimiento de la evolución humana en América. Contra eso no se puede competir. Contra esa lección presente en todos los documentales y libros de historia universal no se puede competir. Contra su significado y representación mentales no se puede competir. ¿Pecamos acaso de pesimistas?

Hay una oportunidad, por supuesto. Y a riesgo de parecer muy básico, lo diré sin ambages: haríamos bien en apostarle al componente fisiológico. Si el ser humano posee un pensamiento simbólico poderoso, en virtud del cual es capaz de darle un significado a las cosas, no es menos fuerte su condición fisiológica. Notifico: la base biológica del hombre prima sobre cualquier proceso cognitivo, incluso puede direccionarlos.

Sí, estimado lector, estamos pensando en lo mismo: GASTRONOMÍA.

(Continuará…)