Innovación para dummies del sector turismo (II)

 

Dedicado a todos esos colegas que piensan que el turismo rural comunitario es la única forma válida de innovación en turismo, cuando, en realidad, la regresión a lo primario, a lo autóctono y a lo originario es quizás la manera más simple de innovar en nuestro sector, al mismo tiempo que se refuerza al componente andino como rasgo único de la oferta turística nacional, limitando así otras temáticas turísticas ajenas al ande y su avasallador magnetismo a la hora de viajar por Perú.

 

Si piensas innovar en turismo, sácate la nube tecnológica de los ojos

Se  cree que aplicar innovación en el sector turismo significa invertir, únicamente, en soportes tecnológicos. Eso es estrechez mental o puro desconocimiento. Los agentes de viajes caen en el error de limitar la innovación: apostando por el endiosado marketing digital, creando web sites y teniendo presencia en redes sociales, incluso muchas veces sin contar con una estrategia coherente que transforme la socialización en negocios. ¡Un like o miles de likes no hacen la primavera!  Además, por supuesto, están los infaltables GDS como Sabre o Amadeus, y el tan necesario POS para facilitar los pagos. ‹‹Y ya, bestial, hemos cumplido con la innovación, colega Turismólogo, no moleste más››, me dirán algunos.

Pero yo debo decirles que la innovación trasciende la tecnología. Que los procesos de innovación con mejores resultados se aprecien en el ámbito tecnológico, lo cual es indiscutible, no menoscaba la posibilidad de desarrollar propuestas altamente diferenciadas en turismo. Dicho de otro modo: es viable la innovación en turismo si se diseñan experiencias que respondan a la motivación de viaje de una manera distinta al estándar predominante de los servicios turísticos. He ahí una tentativa para definir la innovación aplicada al turismo.

El caso de Skylodge Adventure Suites en Valle Sagrado es ilustrativo al respecto. La empresa Natura Vive, especialista en turismo de aventura, creó este concepto de alojamiento innovador, una propuesta única y sin par en nuestro país, con una nítida diferenciación de la experiencia turística en Cusco, donde la oferta de alojamiento es prácticamente una retahíla de lo estándar. En el año 2015, el diario El Comercio le dedicó esta reseña:

“Las habitaciones del Skylodge Adventure Suites de Natura Vive te harán flotar, literalmente. Ubicados a 400 metros colgando sobre el Valle Sagrado en Cusco están los tres módulos capaces de albergar hasta ocho personas por noche con todas las comodidades de un hotel común, salvo por el detalle de estar durmiendo lejos de tierra firme.

Cada módulo cuenta con cuatro camas y un baño privado. Las paredes de la cápsula, excepto la del baño, son transparentes para tener una vista espectacular del valle y de las estrellas por la noche. La luz es ecológica con paneles foto voltaicos que almacena energía. El servicio incluye alojamiento, guías, equipo de seguridad, cena y desayuno.”

Estamos, sin duda, ante una reformulación de la experiencia turística en términos de forma y fondo, que es capaz también de generar una demanda sostenida en el tiempo: el segmento de aventura con poder adquisitivo. Resultados garantizados.

 

Antes de innovar debes comprender los códigos simbólicos en turismo.

Desde la orilla del Destino Turístico, a los gestores públicos les iría mejor en muchas de sus decisiones y labores, sobre todo en la distribución de su presupuesto, si admiten de una vez para siempre que la competencia entre destinos no estriba en los paisajes y expresiones culturales que posee Apurímac versus los paisajes y expresiones culturales que ostenta Ica, por citar un ejemplo. Esa vieja escuela de publicidad, pretenciosa en su desalada carrera de comparar patrimonios naturales y culturales, nos ha puesto una viga en los ojos. Esa torpe y vetusta práctica de lanzar campañas de publicidad turística, donde todo lo que se ve parece el Edén llevado a su máxima expresión lírica, también es responsable de nuestra ceguera. Por eso no es extraño que, entre los recios defensores de la Marca Perú, hay muchos profesionales de turismo. Están ciegos.

No entienden los gestores de turismo ―ni sus amigos consultores ni los agentes de viajes― que los consumidores de turismo, como todos los seres humanos en el mundo, han desarrollado pensamiento simbólico y que, por esta facultad de su mente, ellos conectan por y con significados. Por tanto, si el significado del Sitio Arqueológico de Kuélap es hoy, año 2017, relevante para la mente del turista, entonces los resultados en visitas, permanencias y gastos crecerán en esa bella región que es Amazonas, pues posee una atracción que a ojos y a oídos y para la MENTE DEL PÚBLICO se presenta como MUY IMPORTANTE (o sea que importa, que interesa…). Pero Kuélap, con ser un atractivo turístico repotenciado por un sistema de telecabinas, si no cuenta con un SIGNIFICADO RELEVANTE para el turista, éste no se molestará en emprender el viaje a Amazonas. Los seres humanos nos casamos con significados, no con publicidad lírica.

La teoría de los Códigos Simbólicos, expuesta en un pasado post de este blog, es notable en su supremacía intelectual para explicar por qué ciertos atractivos y destinos turísticos son los elegidos y preferidos por los visitantes en Perú y en el mundo. Si yo te pregunto, ¿qué te gustaría conocer de Egipto? Tu respuesta es más que obvia. Definitivamente, no se puede excluir el estudio de la mente y sus respuestas neurológicas para entender la innovación de los destinos turísticos, lograr descentralizarlos y definir mejor aquellos procesos comerciales que nos llevarán a resultados. La puesta en valor de los recursos que, luego como atractivos, dan forma a un destino turístico, créanme, no es lo más difícil para nuestros gestores públicos.

 

No toda puesta en valor en turismo es innovación.

 Ahora bien, en relación a lo anterior, es pertinente llamar la atención sobre un asunto que resulta interesante para la reflexión. Si bien es cierto que Kuélap, con su nuevo sistema de telecabinas, representa una mejora sustancial del servicio y de la experiencia turística en Amazonas, ¿ello bastará para afirmar que es una propuesta innovadora? A efectos de  responder con acierto a esta interrogante, es lícito formularse otras dos en sintonía con las condiciones de la innovación: ¿Ofrece Kuélap una experiencia altamente diferenciada para los turistas? ¿Se orienta a registrar óptimos resultados en visitas, permanencias y consumos? Aunque es prematuro adelantar opinión acerca de la segunda pregunta, creo que en la primera se puede inferir que, para el contexto peruano, sí, está claro que representa una apuesta muy diferenciada, siempre que esté enfocada al turismo interno, ya que el público extranjero aprecia los teleféricos o telecabinas, y en general las obras de planta turística, como lo mínimo indispensable de todo destino de naturaleza. He ahí la cuestión: se innova para segmentos y nichos, no para todos los perfiles de turistas.

Para innovar no basta, pues, un esfuerzo de puesta en valor de uno o varios recursos que serán la base de nuestra propuesta diferenciada. Es necesario, también, priorizar aquellos recursos y atracciones que de verdad conecten con nuestro target turístico. No todo es digno de visita en Perú; por lo tanto, no todo merece puesta en valor ni procesos de innovación. Y aquí cobra fuerza, una vez más, los códigos simbólicos, una forma muy superior de entender la conexión entre mente humana y atractivo o destino turístico, y por ende un filtro más efectivo para la selección de recursos con mayor potencial, que la  investigación de mercados tradicional, empecinada en validar hipótesis como fuere, viciada de maniqueísmo, que sirve para todo menos para innovar en nuestro sector.

Carta abierta a una joven estudiante de Turismo y Hotelería (I)

Entérate primero que las cartas no son mi mejor formato literario porque trato, cada día, de renunciar al rigor de los formalismos cuando escribo. Y tampoco las presentaciones o introducciones encuentran ya asidero frente a mi teclado. Llámale ‘cambio de estilo’ o simplemente ‘temeridad masculina’ de quien roza los treinta años. A unos les sucede cuando escriben, a otros al vestirse y no faltará el hombre que abandona todo, absolutamente todo, por vivir lo que su primera juventud no le dejó vivir. Condición humana, nada más.

Tampoco esperes de mi parte un discurso motivacional e inspirador sobre lo que debes hacer como estudiante. No, eso dejémoslo para las ceremonias de graduación o para el profesor con ínfulas de gurú que, casi siempre, intenta proyectar en sus alumnos lo que él no pudo ser. Te diré, solamente, que tu condición de estudiante es ya un status privilegiado en un país como el nuestro.

Me comentas en tu extenso email, y extenso no quiere decir abrumador, ni por asomo, que has asistido a dos de mis conferencias y que en ambas ocasiones no te convencieron algunas de mis afirmaciones que, en tus palabras, son ilógicas, inexactas, disparatadas. Te refieres, por ejemplo, a aquello de que “ninguna gestión pública salvará al turismo”, aseveración que sostengo en todas las oportunidades que diserto ante distintos públicos. Fíjate, yo pienso que la competitividad turística de un país no radica en lo que haga su ministerio o secretaría ad hoc, ni en lo que hagan con denuedo local las municipalidades. Si tuviéramos una visión más amplia de la dinámica económica y, sobre todo, de esta nueva economía global de la que tú y yo y tantas personas más en el mundo somos actores clave; si tendríamos claro que, dentro del entorno global, el turismo es siempre un producto aspiracional y su consumo masivo no depende tanto, como antes, de marcos legales o políticas en su favor, entonces buena parte de nuestros profesionales abandonaría ese culto ciego a la gestión pública, esa búsqueda inútil de paternidad gubernamental, ese afán, muy latinoamericano por cierto, de buscar el héroe en el gobierno de turno.

Es un tema de fondo, sabes, muy complejo por todas las aristas que emergen casi de manera espontánea al hablar sobre gestión pública en turismo, de la que también me ocupé desde una Gobernación Distrital en Arequipa, en calidad de Teniente Gobernador, hace ya un puñado de años. Es en aquel escenario donde te das cuenta que lo que  tus profesores pontifican desde su atril no calza con la realidad, por lo menos no con la realidad peruana. El exceso burocrático, el tarjetazo político, la galopante corrupción, la poca cultura de innovación y los grupúsculos ajenos al turismo allí, en los cargos y oficinas, donde deberían estar profesionales formados y con experiencia en turismo pero no están… son sólo algunas muestras que grafican fielmente los pobres niveles de la gestión pública en Perú. Esas son las barreras más poderosas contra nuestro despegue turístico. ¿Por qué? Porque son barreras de esencial cultural, fijaciones mentales y modus operandi reñidos con el cumplimiento de metas, paradigmas nocivos que tomará demasiado tiempo poder superarlos.

Por tanto, para que haya competitividad turística en el corto y mediano plazo haríamos bien en orientarnos más al sector privado, que está más provisto de sistemas de calidad, cultura de innovación y menos influenciado por la política. Te sugiero investigar el caso de Japón y de Estados Unidos y todas las marcas que sus empresas han podido distribuir y posicionar en el mundo entero. Seguramente sabes que  tu Starbucks y tu Pinkberry, tu Iphone y tu Mac llevan el sello yanqui. Son empresas cuyo modelo de negocio tiene como base la comprensión del ser humano de este nuevo siglo, conectado, informado, consciente y exigente porque la economía global y sus fuerzas tecnológicas-informáticas-telemáticas lo han llevado a ese nivel de evolución.

Es un nuevo consumidor, un nuevo mercado, un nuevo escenario competitivo que, visto fríamente, no repara en regulaciones ni en políticas que traben sus ímpetus globalizadores. Los países que no entiendan y acepten esta nueva dialéctica de la economía pagarán terriblemente su desidia. El sector turismo de Perú, sus profesionales y sus estudiantes, como tú, acusan miopía e insensatez al depositar esperanzas en entidades públicas que, debido a su cultura de gestión sin orientación a resultados, nunca nos elevarán a las ligas mayores del turismo mundial.

Por cierto, te invito a que me hables de un país próspero, con crecimiento y desarrollo económico, que no posea empresas competitivas o un clúster bien definido. ¿Podrás?

Esperaré tu pronta respuesta a este email para atender a tu segunda crítica.

En amistad,

Renzo Miranda.

Juan Mendoza: “El Jorge Chávez está como la selección: al borde del colapso”

El Turismólogo comparte con sus lectores el reciente artículo del economista Juan Mendoza, aparecido este domingo en el diario Perú21, acerca de la urgencia de construir pronto la segunda pista del aeropuerto capitalino.

 

El Jorge Chávez está como la selección: al borde del colapso. Si no se construye pronto la segunda pista, nuestro principal terminal aéreo no podrá atender la demanda que enfrenta. Y el único responsable de que no se expanda el aeropuerto es el Estado peruano.

El Jorge Chávez opera por encima de su capacidad, estimada en 10 millones de pasajeros. El año pasado recibió 17 millones. Y aunque el concesionario, Lima Airport Partners, hace malabares para acomodar más usuarios, la congestión y los tiempos de espera van en aumento. El aeropuerto de Bogotá nos ha superado como el de mejor servicio en la región en el 2015. Se necesita a gritos la segunda pista. El Estado se comprometió a entregar los terrenos para su construcción a más tardar en el 2004. Doce años después seguimos esperando.

Las pérdidas por no ampliar el aeropuerto son enormes. Se pierden 950 millones de dólares en inversión, presupuesto de la ampliación, que el concesionario está desesperado por hacer. Se pierden inversiones de aerolíneas que no pueden crecer en Lima. Se pierden los ingresos y el empleo que un mayor flujo de turistas traería. Bajo el supuesto conservador de que con la segunda pista se recibiría un millón más de turistas, cada año perdemos 1,300 millones de dólares en divisas. Y, en kafkiana ironía, el propio Estado pierde recursos pues el 46.5% de los ingresos del concesionario engrosa las arcas fiscales. El Estado deja de percibir al menos 100 millones de dólares anuales en impuestos y transferencias al Tesoro, Corpac y Ositran.

Como es usual, los sucesivos ministros le han echado la culpa del atraso en la entrega de terrenos a sus predecesores y a la dificultad de coordinar con otras entidades públicas o empresas privadas. Lamentables excusas. Pues ¿qué lógica perversa explica que hagamos elefantes blancos, como Talara, en lugar de permitir que la inversión privada expanda nuestra infraestructura aérea? ¿Cómo así se puede eximir a la Interoceánica del Sur del SNIP pero le ponemos barreras al crecimiento del aeropuerto? ¿Tan distorsionados están los incentivos y las prioridades?

¿Qué diversificación productiva habrá si ni siquiera permitimos que la ampliación del Jorge Chávez nos traiga valiosos dólares? Y ni hablar de los aeropuertos del interior: el tráfico al Cusco estuvo suspendido un día entero porque no se podía remolcar un avión.

La ineficiencia en la gestión estatal es mucho peor que no ir al Mundial. Si este gobierno quiere meter un gol en el último minuto, así sea el del honor, que por favor no demore más la ampliación del aeropuerto.

Fuente: http://peru21.pe/opinion/juan-mendoza-aeropuerto-sin-pista-aterrizaje-2242261

Planificación Turística a tu alcance

Planificar es, básicamente, prever escenarios futuros para evitar la incertidumbre; también significa tomar decisiones sobre qué hacer en ciertos escenarios posibles, qué camino, qué ruta seguir, cuáles criterios considerar en base a la información existente o a experiencias anteriores.

La planificación turística tiene relación con la fijación de objetivos tendientes a un desarrollo equilibrado, que implique beneficios económicos, sociales y medioambientales, así como una ordenación, dirección y control de la actividad turística. La planificación puede, pues, conceptualizarse como un instrumento de gestión que permite a un determinado territorio constituirse en un producto turístico competitivo y sostenible.

La planificación, dada la complejidad del fenómeno turismo, supone considerar muchos factores a la hora de su formulación y, más aún, de su implementación.

Uso de suelos, medio ambiente, recurso humano, marketing, cultura, legislación, calidad, infraestructura, sanidad, servicios turísticos… son sólo algunas de las variables que toda iniciativa en planificación turística debe estudiar y evaluar a fondo y, además, lograr integrar en un modelo de desarrollo. Por eso se afirma que la planificación en turismo constituye un proceso complejo: precisa del manejo inteligente de una vasta información, precisa de una visión holística de la realidad. Esta labor recae en las instancias gubernamentales del sector público: ministerios, viceministerios, gobiernos regionales y locales.

Por lo general, la planificación turística tiene su formulación en un Plan de Desarrollo Turístico. De acuerdo con la OMT, se trata de “un plan estratégico que integra todos los aspectos del desarrollo turístico incluyendo los recursos humanos, medioambientales y socioculturales. Dicho plan parte de la determinación previa de un objetivo que va desde lo más general a lo específico con diferentes niveles de disgregación”. De acuerdo con el investigador Roberto Boullón, cabe agregar a los objetivos generales y específicos, las estrategias, medidas de acción e indicadores, así como los mecanismos de evaluación, control y seguimiento de los objetivos trazados. Un cronograma de ejecución y una asignación presupuestal, claro está, se hacen imprescindibles.

En el Perú, si hablamos de Plan de Desarrollo Turístico, nos referimos al Plan Estratégico Nacional de Turismo 2012 – 2021 (PENTUR), guía oficial y documento rector del sector turismo en nuestro país, resultado del trabajo conjunto entre los mejores representantes técnicos del sector público y privado.

Hay, desde luego, antecedentes del PENTUR, esfuerzos de planificación turística que, aunque legítimos desde un punto de vista técnico (con el respaldo incluso de acreditadas consultoras extranjeras), no tuvieron mayor asidero en la realidad nacional, debido seguramente a la ignorancia e incompetencia de nuestros políticos gobernantes en materia turística.

Los planes del turismo en Perú han sido:

  1. Misión Checchi (1965)
  2. Plan COPESCO (1970)
  3. Estudio MONITOR COMPANY (1995)
  4. Plan Maestro JICA (1999)
  5. Programa PRODITUR (1999)

De estas tentativas de planificación, con toda  justicia debemos destacar el trabajo de la Monitor Company, consultora norteamericana que realizó el Estudio “Construyendo las Ventajas Competitivas del Perú”, el cual nos aportó un excelente marco metodológico para el desarrollo competitivo del turismo basado en los segmentos naturaleza y aventura. No menos relevante fue el plan que diseñó la Agencia de Cooperación Internacional  de Japón- JICA, que llamó la atención sobre la necesidad de una diversificación de la oferta turística nacional, tomando distancia de un turismo masivo y, más bien, privilegiando mercados específicos. Por último, cabe dedicar una reseña a COPESCO, un plan de desarrollo regional, principalmente para Cusco y Puno, con inversiones integradas a nuestro sector, que ha sobrevivido y es actualmente una fuente de apoyo técnico y financiero en obras que favorecen el turismo a nivel nacional.

El PENTUR, hay que decirlo, tiene muchos méritos en cuanto a la fijación de 9 objetivos estratégicos que atienden a alcanzar la sostenibilidad y competitividad del Perú como destino turístico, a saber:

Conviene destacar que para cumplir con su objetivo general ―Lograr que el Destino Perú sea competitivo y sostenible― el PENTUR contempla el diseño y desarrollo de programas como el de “Cultura Turística”, “Turismo Rural Comunitario”, “Un Pueblo, Un Producto”, “Al Turista, Lo Nuestro”, entre otros que viene desarrollando el MINCETUR.

Sin duda, otro de los puntos fuertes del PENTUR es la presentación de metas concretas como sustento de los objetivos. En su versión anterior (PENTUR 2008-2018) éstas brillaban por su ausencia, algo que resultaba escandaloso para muchos investigadores serios.

 Es importante contar con metas concretas para saber qué escenario ideal se busca alcanzar. Países desarrollados como España y Francia, dos potencias en turismo, incluyen en sus planes de desarrollo turístico metas que permitan medir el crecimiento en forma de PBI sectorial, número de inversiones, incremento de salarios, de capacidad hotelera, de empleos, de transacciones comerciales, de consumo… Así, además de consolidarse un sistema estadístico, los esfuerzos de planificación turística repercuten de manera directa en la realidad socio-económica, ya sea a nivel local, regional o nacional: el crecimiento se traduce en desarrollo. Al sector turismo del Perú le conviene, más temprano que tarde, tomar esto siempre en consideración.

Hay, desde luego, ausencias en este documento rector que no puede ser perfecto. No hay un enfoque de ordenamiento territorial y, por consiguiente, no se definen los espacios y las modalidades de turismo aplicables a ellos. No se presenta un modelo de conservación del entorno natural, cultural y urbano. No se cuenta con una red de talentos o base de datos de los mejores cuadros en materia planificación turística. Esto debe mejorarse pronto.

Referencias bibliográficas:

 

  • ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL TURISMO (OMT). “Introducción al Turismo”. Madrid, 1998.
  • BOULLÓN ROBERTO. “Planificación del Espacio Turístico”. Ed. Trillas. México. 1985

 

Campaña “El Peruano Más Amable”

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) lanzó hace unos días la nueva campaña de concientización turística denominada “El Peruano Más Amable”, orientada a promover que todos los peruanos se identifiquen con los valores y actitudes positivas, resaltando la amabilidad que poseen hacia los turistas nacionales y extranjeros.

Si bien aún se desconocen los detalles de esta iniciativa, en la página web oficial www.elperuanomasamable.pe se visualiza una campaña de intriga que señala que se ha iniciado la búsqueda del peruano más amable y dentro de 48 horas se conocerá a los primeros candidatos.

Mientras tanto, la nueva campaña del Mincetur ya ha invadido las redes sociales Facebook (https://www.facebook.com/buscandoalperuanomasamable) y Twitter (https://twitter.com/peruanoamable), en cuyas cuentas se aprecia una fuerte actividad entre los primeros usuarios.

“Los viajes son mi vida y el Perú es mi próximo destino. En este viaje espero conocer gente increíble y sentirme como en casa, por eso mi misión es encontrar al peruano más amable”, señala la campaña en su página de Facebook, en referencia a un supuesto turista incógnito que llegará a nuestro país. También se ven mensajes como: “Hoy vi un guía de viaje de Perú y wow… mucho tengo conocer en la costa, la selva y la sierra. Creo que va me faltar tiempo para ver todo lo que quiere ver”, “Estoy aprendiendo poquito más español antes de viajar”, “Ya te quiero conocerte peruano más amable!, quién serás?”, entre otros.

Tal como comentó  Infotur Perú, desde hace algunos días se puede apreciar en diferentes canales de televisión el spot de la nueva campaña, promocionando el siguiente mensaje: “El turista incógnito ya está aquí y busca al peruano más amable. Filmará y tomará fotos a quienes lo ayuden durante su viaje. El turista incógnito también necesita de tu ayuda. Regístrate, sube tu video o foto y propón a tu candidato. Conoce a todos los candidatos y vota por tu favorito. El ganador se llevará un viaje de lujo por el Perú”.

Fuente: http://infoturperu.com.pe/noticias-del-dia/6625-campana-el-peruano-mas-amable-a-lanzarse-hoy-invade-facebook-y-twitter

Conferencia: EL TURISMO Y LOS GOBIERNOS LOCALES

BICITUR BARRANCO