UNIVERSIDAD, MUNICIPIO Y TURISMO

Una relación que genera interés, en aras de una visión integral del desarrollo turístico, es la del binomio municipalidad-universidad.  De poseer recursos para la puesta en valor turístico de su jurisdicción, la municipalidad está en condiciones de ser uno de los mejores espacios para la realización profesional de egresados universitarios en turismo. Esto, a mi juicio, es indiscutible. Más aún por tratarse de una entidad pública con un inherente compromiso social.

Sin embargo, hay un escollo por salvar. Desde hace muchos años, la universidad peruana mantiene una idea limitada del turismo como objeto de sus programas curriculares. Hay en estos un énfasis excesivo del carácter empresarial del turismo, que se imprime sobre todo en cursos relacionados a la gestión de agencias de viaje, a la administración de empresas de hospedaje, de transporte y restauración. Si bien el dictado de estas asignaturas reviste importancia con relación al presente y futuro laboral de nuestro país, lo cierto es que el turismo como materia universitaria —e incluso como fenómeno socioeconómico— no sólo contempla la faceta productiva-comercial.

Actualmente, es claro que temas como la gestión municipal y la planificación local del turismo, decisivos en todo lo relacionado al desarrollo sostenible, reclaman un perfil de profesional con competencias no sólo de línea empresarial. La ausencia de profesionales con un perfil orientado a labores de administración pública explicaría por qué nuestros gobiernos locales, lejos de consolidar sus ofertas turísticas, naufragan en la ineficiencia y la ignorancia. Tremenda injusticia para el Perú dada su riqueza y diversidad de recursos.

Nadie puede negar lo significativo que es apostar por el sector empresarial del turismo, que implica generar inversión, riqueza y empleo, lo cual es encomiable. Pero, a decir verdad, es poco lo que lograrían los esfuerzos del empresariado turístico si su principal socio, el sector público, no cuenta con las competencias profesionales requeridas para planificar destinos turísticos que generen importantes flujos de visitantes.

Si consideramos que hacia el año 2020, según las proyecciones de la OMT, se prevé llegar a la cifra de 1 600 millones de viajes por concepto de turismo internacional*, cabe formularse la siguiente pregunta: ¿están los estudiantes peruanos siendo preparados para planificar destinos turísticos que superen las expectativas de esos millones de potenciales visitantes?

Definitivamente se está limitando demasiado las posibilidades del turismo en el Perú. Las universidades, que tienen el compromiso de formar profesionales para el progreso del país, no están atendiendo la necesidad de formación en materia de planificación de destinos, que, fuera ya de las aulas, es competencia de los actores del sector gubernamental, puntualmente de los del municipio. De ahí que sea necesario reconocer la importancia del binomio municipalidad-universidad: porque esta labor de planificar, de no realizarse con criterios profesionales, echaría por la borda las iniciativas privadas más promisorias.

Las universidades, demasiado centradas en lo empresarial, olvidan que los nuevos productos turísticos diversificados que crean y desarrollan los empresarios, deben tener un soporte físico —un  ordenamiento territorial, una población concientizada, una regulación ecológica ad hoc—, unas condiciones óptimas para constituir una oferta realmente competitiva: condiciones que comprenden el radio de acción municipal.

Es evidente que falta trabajar mucho en ampliar la visión del turismo en las universidades peruanas. Ante esto, creo que las Escuelas de Turismo deben reformar, más temprano que tarde, sus programas curriculares, empezando por dar un espacio a la gestión  municipal del turismo, que tiene en la planificación de destinos su tema esencial. Asimismo, es deseable que se desarrollen convenios con gobiernos locales interesados en capacitación de los actores involucrados,  tanto en el plano de acciones in situ como en la dirección y control de la actividad turística.

Para alcanzar el desarrollo sostenible del turismo se precisa de la visión, innovación e inversión del sector privado, de la voz y actitud positiva de la población, de las buenas prácticas de los visitantes, y, claro está, de la participación de gestores públicos, de planificadores y asesores locales, profesionales que las universidades también deben formar para hacer del Perú, por fin, un destino de primer orden dentro del mapa turístico mundial.

 

Notas:

 

* Fuente: Panorama OMT del Turismo Internacional. Edición 2010.

 

CULTURA TURÍSTICA: BASE PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DEL TURISMO

En turismo hay una sentencia irrefutable: sin cultura turística no es posible, ni por asomo, un verdadero desarrollo sostenible. Asumir el turismo como una actividad económica importante en la agenda política, debe ser la prioridad de los países que cuentan con gran variedad de recursos para su puesta en valor turística, con mayor razón si se trata de países azotados aún por la pobreza.

Hablar de cultura turística —no de conciencia turística, concepto ya caduco porque remite a una idea de sesgo individual, mas no colectivo— es referirse a una serie de actitudes encaminadas a reconocer la importancia, necesidad y utilidad del turismo como  una vía para el progreso: porque significa la generación de empleo digno para más personas, porque enriquece el espíritu humano y porque pone de relieve las bondades culturales y naturales de un país. Estas razones son suficientes para tomar en serio el concepto de cultura turística que, incluso antes que el diseño de un prometedor plan de marketing, asegura los efectos positivos del turismo en la mentalidad de los actores involucrados. Simple lógica: si estamos realmente convencidos de los beneficios del turismo, son mayores las probabilidades de cumplir los objetivos de un plan. La cultura turística es una garantía de que las promesas del turismo se van a cumplir.

De acuerdo con MINCETUR, la idea de cultura turística tiene un enfoque colectivo, basado en el desarrollo sostenible, y tiene relación con conocimientos, sentimientos y valores que atañen, por igual, a todos los agentes involucrados en el sector turismo: residentes, visitantes, funcionarios públicos, empresarios y académicos. No es más flexible para algunos y exige mayor compromiso de otros. Se aplica a todos en un mismo plano: desde una visión compartida de futuro. De lo contrario, los esfuerzos de unos serían “boicoteados” por el de otros. Sucede con frecuencia en el Perú. Por ejemplo: si una municipalidad no se encarga de disponer receptáculos para desechos cerca de sus rutas turísticas, el visitante se verá obligado a contaminar, faltando a sus buenas intenciones con el medio ambiente. También: si los empresarios no incluyen a los lugareños en sus planes de inversión hoteleros, se estarían granjeando la antipatía de aquellos y la probable marcha anti-inversionistas.

Nuestro país, por supuesto, viene desarrollando un Programa de Cultura Turística, diseñado en consonancia con el PENTUR 2008 – 2018.  El nuestro, similar al de otros países, busca consolidar el reconocimiento de la importancia del desarrollo sostenible del turismo en la vida nacional, teniendo en consideración objetivos relacionados a la preservación del patrimonio natural y cultural, a la innovación como instrumento de difusión educativa, a la Responsabilidad Social Empresarial y a la lucha contra flagelos sociales como la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (ESNNA).

Pero el aspecto más importante de todo programa en materia de cultura turística reside, a no dudarlo, en que sirve de orientador a la pauta de comportamiento de la población receptora dentro del contexto turístico. Elementos como la hospitalidad, la calidez, la seguridad, la cortesía y la confianza sirven para medir los niveles de cultura turística de los habitantes y, al mismo tiempo, forjan la imagen de determinado lugar. Todo ello incide en el salto al posicionamiento que el país puede lograr como destino turístico competitivo o, por el contrario, en el fracaso de sus más anhelados objetivos de marketing.

II ENCUENTRO INTERNACIONAL DE CULTURA TURÍSTICA

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Los días 27, 28 y 29 de noviembre se desarrolló el II Encuentro Internacional de Cultura Turística, un evento organizado por MINCETUR, que busca consolidar el reconocimiento de la importancia del turismo en nuestro país, mediante el intercambio de experiencias e ideas entre representantes foráneos y locales. Autoridades, directores de turismo, representantes del sector privado, cultural y académico, tuvieron la oportunidad de compartir impresiones, tender puentes profesionales y concretar alianzas estratégicas en torno al tema de Cultura Turística.

Digno de destacar fueron la implementación de 3 meses de trabajo, cuyos ejes temáticos se desarrollaron en atención a: 1) ¿Cómo involucrar a la población en el desarrollo de Cultura Turística local, regional y nacional?; 2) Desde la Gestión Pública: ¿Cómo desarrollar una Cultura Turística local, regional y nacional?; y 3) ¿Cómo fortalecer la Cultura Turística desde la educación? Las conclusiones que se recogieron al finalizar el evento pueden resumirse en: fortalecer la cohesión entre sector público, privado y académico; priorizar labores de talleres y charlas informativas dirigidas a la ciudadanía; considerar la comunicación inclusiva que involucra la pluriculturalidad y las diferentes lenguas; y generar sistemas eficientes de indicadores de los niveles de Cultura Turística en la población.

El turismólgo con Amora Carbajal Schumacher, Directora Nacional de Turismo

El turismólgo con Amora Carbajal Schumacher, Directora Nacional de Turismo

Ha sido, pues, una jornada fructífera y estimulante. Este blogger, en calidad de Teniente Gobernador de Alto Selva Alegre (Arequipa Ciudad), participó del evento en la mesa de Gestión Púbica y pudo constatar el interés creciente por trabajar seriamente en cultura turística, sobre todo en colegios, que son los espacios claves, los semilleros del país, para cimentar las bases de un reconocimiento del turismo como garantía de desarrollo sostenible para Perú. Asimismo, como parte de una serie de artículos que estoy preparando, realicé una breve entrevista a uno de los ponentes extranjeros invitados y a una autoridad regional del sector. Este material será expuesto en el blog en días posteriores.

Si de algo estamos seguros es que, con el paso inexorable del tiempo, entre nosotros se irá afianzando la convicción de que somos un país turístico. Que así sea. El Perú lo merece.

Vídeo: “CUANDO TRATAS BIEN AL TURISTA, TRATAS BIEN AL PERÚ” (2)

 

Bajo el slogan “Cuando tratas bien al turista, tratas bien al Perú”, esta campaña de cultura turística caló hondo en el público peruano. En solo un minuto, el vídeo resume lo importante que es el turismo para las economías locales del ámbito rural, donde la actividad primaria (agricultura, ganadería…) puede complementarse con los ingresos derivados de una actividad terciaria como el turismo.

 

Video: CRECE EL TURISMO, CRECE EL PERÚ (1)

 

En octubre del año 2011, el MINCETUR lanzó la campaña “Crece el turismo, crece el Perú”, cuyo objetivo es afianzar la cultura turística en nuestro país. Este vídeo, como otros que conforman dicha iniciativa, me han servido como complemento ideal durante los talleres que imparto en torno al tema de Cultura Turística, que considero fundamental de cara al reconocimiento de los beneficios que reporta el turismo. Pronto presentaré un artículo crítico sobre eso. Por ahora, si no lo han hecho ya, sientan y piensen este vídeo, el primero de algunos que compartiré.

Conferencia “INVIERTE, PROTEGE, INCLUYE: DESARROLLO DE PROYECTOS TURÍSTICOS SOSTENIBLES EN COMUNIDADES”

EL TURISMO Y LA EXPLOTACIÓN SEXUAL

Hace unos días asistí a un evento académico en el Centro Cultural de San Marcos, el cual, además de la interesante conferencia “Prevención de la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (ESNNA) en turismo”, incluyó una obra teatral en torno a dicho tema, titulada “Voces en el Silencio”. Ha sido una experiencia enriquecedora, sobre todo desde el punto de vista moral. Una vez más confirmé aquello de que el arte dramático es capaz de acercarnos rotundamente a un problema que no sentimos, que no queremos reconocer como parte de nuestra realidad social.

A continuación, atendiendo a la problemática del ESNNA, El Turismólogo ofrece a sus lectores un artículo del economista José Soto Lazo, quien tuvo a su cargo la mencionada ponencia y que se desempeña como funcionario del MINCETUR, en la Dirección Nacional de Turismo.  Muy agradecidos quedamos de este aporte que busca abrir los ojos de la población civil y de los profesionales involucrados en el sector de viajes.

EL TURISMO Y LA EXPLOTACIÓN SEXUAL

Es evidente la existencia de la explotación sexual en muchos países del planeta y los problemas que genera en nuestras sociedades, sin  embargo es poco lo avanzado respecto análisis del  verdadero impacto que este problema ha generado en nuestras economías, el presente artículo pretende avanzar en este aspecto.

La Organización Mundial del Turismo – OMT, sugiere que en la medida que el turismo adquiere importancia en el escenario económico mundial, las estrategias de fomento y desarrollo de destinos turísticos aspiran a ser cada vez más sofisticadas del punto de vista organizacional y comercial. Tomando como ejemplo lo ocurrido en la década de 1950, período de  conocida expansión del turismo en el mundo, se puede afirmar que la oferta de destinos turísticos estuvo vinculada principalmente al sol, playa y ocio, como por ejemplo la oferta de la Costa Azul en el Sur de Francia, Bali en Indonesia y Copacabana en Rio de Janeiro.

Hoy, las tendencias de la demanda turística, aunada a la capacidad de comunicación en larga escala y a nivel global, estarían llevando al desarrollo de destinos turísticos con ofertas muy especializadas y de mayor valor agregado. En este contexto, variables culturales se integrarían a la oferta, con el objetivo de agregar valor a la imagen y diferenciar al destino turístico en la mente del consumidor, en este caso en particular, el turista potencial. Este escenario, estaría llevando a la industria del turismo a consolidarse como uno de los más importantes y más competitivos sectores de la economía mundial.

Por otro lado, la experiencia muestra que por más que el desarrollo sostenible de un destino turístico, no sea alcanzado en forma plena, existen ciertas prácticas de gestión y tipologías de turismo que son más compatibles con esta orientación, que con otras.

A partir de estas ideas y partiendo del principio de que existe una amplia variedad de formas de turismo y que cada una de éstas, podrá tener mayor o menor relación con los objetivos públicos del desarrollo sostenible, se hace cada vez más necesario ampliar las investigaciones referentes al fenómeno del turismo “sexual”, con el objetivo de reconocer su influencia real en el desarrollo social y económico sostenible de los destinos turísticos.

Sólo se conoce que la demanda de turismo sexual, está insertada en un contexto mayor al tradicional, es decir a la búsqueda de ocio, descanso y entretenimiento. Estudios realizados con turistas australianos a camino de Tailandia, revelan que el 23% de los hombres entrevistados, viajaban con la intención de tener relaciones sexuales durante su visita a Tailandia, y el 47%, afirmaron que dependería de la situación, esto es, para esta mayoría, el sexo con adultos o niños seria una posibilidad, pero no un fin en sí mismo.

Estos datos, demuestran resultados semejantes a los estudios realizados a turistas  alemanes, que visitaron Tailandia, Filipinas, Kenya, Brasil y Republica Dominicana Estos estudios permiten algunas suposiciones, como  el hecho que el destino turístico oferte turismo sexual, o no, solo es importante en el proceso decisorio de un número reducido de turistas, para el resto, aunque la posibilidad de practicar el sexo puede ser deseable, la oferta de turismo “sexual”, no sería el factor más importante.

Parece que actualmente, delante del crecimiento global del fenómeno del turismo sexual, no es posible negar que esta actividad genera renta, trabajo y lucros dentro del sistema turístico donde se desarrolla, pero de ello no es posible inferir que la importancia del turismo sexual como inductor de desarrollo socioeconómico sostenible.

Al respecto, cabe realizar una precisión si bien existe el turismo sexual, este se refiere a la intervención de sólo adultos, también, pero también incluye a los niños y niñas. Se entiende que el turismo sexual con niños es la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes por parte de quienes viajan de un lugar a otro y allí realizan actos sexuales con menores.

A menudo viajan de un país más rico a uno menos desarrollado, pero los turistas “sexuales” también pueden ser personas que viajan dentro de su propio país o región. Algunos turistas sexuales (abusadores preferenciales y pedófilos) buscan aprovecharse de las niñas, niños y adolescentes específicamente. Sin embargo, la mayoría de los turistas sexuales son abusadores ocasionales que no suelen tener una preferencia sexual por menores de edad sino que se aprovechan de una situación en la que estos están a su disponibilidad.

En este contexto, el Perú desde algunos años ha experimentado casos de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. Este delito es considerado una violación contra los derechos humanos de las personas menores de edad, la cual supone la utilización de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años para relaciones sexuales remuneradas, pornografía y diversas actividades donde se pueda sacar ventaja o provecho de carácter sexual basándose en una relación de poder cuyo intercambio económico ó material se da directamente con el menor de edad ó con un intermediario.

La ESNNA en los viajes y el turismo es un mecanismo utilizado por diferentes personas para satisfacer sus deseos sexuales con menores de edad, lo cual implica que turistas adultos, ya sea de procedencia nacional como extranjera, exploten sexualmente de estos menores, mediante la transacción monetaria o la compra de algunos bienes.

La explotación sexual de niños, niñas y adolescentes – ESNNA, es una gravísima situación que no solo contribuyen a aumentar la violación a los derechos de los niños y niñas, dejando en ellos daños físicos,  mentales, sociales y emocionales; si no, también implican un grave deterioro en el desarrollo de la actividad turística, afectando seriamente al destino turístico.

Cabe señalar,  que si bien la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en un primer momento no evidencia un impacto económico directo, las consecuencias pueden ser cuantificables cuando se inicia el período de deterioro del destino. A esto se suman los demás impactos sociales como, la inseguridad, la drogadicción, la prostitución y la corrupción entre otros.

La globalización es uno de los factores que ha favorecido el incremento del la explotación sexual en niñas, niños y adolescentes. El asunto de la pedofilia y el de las redes de prostitución en las ciudades turísticas señalan las conexiones turísticas con conductas y perversiones asociadas a prácticas de poder e impunidad. Si bien esas condiciones no son un rasgo particular y singular de los destinos turísticos, señala la facilidad con la que se verifican y aceptan estas vinculaciones, al ser lugares claramente más orientados al placer.

Considerando que el desarrollo turístico es una dinámica que gira alrededor de aspectos como la demanda, el poder público, las inversiones privadas y la sociedad civil en general, puede suponerse que dependiendo del segmento de la demanda, la explotación sexual, puede ser percibida tanto como un fin en sí misma, o como una oferta complementaria de la oferta general de ocio de un destino turístico.

En conclusión, el fenómeno del turismo sexual es un objeto de investigación innovador en la medida que hay pocos estudios de base técnico científicos sobre las relaciones entre el turismo sexual y el desarrollo sostenible de los destinos turístico. Delante de estos hechos, es posible concluir que existe una laguna en esta área del conocimiento, que podría ser superada con investigaciones científicas que a su vez podrían servir de apoyo técnico para que los gestores de destinos turísticos puedan perfeccionar sus prácticas y para alcanzar resultados más eficaces del punto de vista social, económico y político.